viernes, 21 de octubre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XVII

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Estructura celular
En la primera mitad de este siglo, los científicos asumieron que la célula era una gota de protoplasma bastante simple. Sin microscopios electrónicos y otras tecnologías, la célula fue tratada como una "caja negra" que misteriosamente llevaba a cabo sus variadas funciones; era como una colección inobservable de moléculas "gelatinosas" cuyo funcionamiento interno era desconocido.

A través de las maravillas de la tecnología del siglo XXI, los científicos entienden ahora lo siguiente:

- Aunque las más minúsculas células bacterianas son increíblemente pequeñas, pesando menos de 10-12 gramos, cada una es de hecho, una auténtica fábrica micro-miniaturizada, conteniendo miles de piezas exquisitamente diseñadas, de intrincada maquinaria molecular, constituida en su totalidad por cien mil millones de átomos, mucho más complicada que ninguna maquinaria construida por el hombre y absolutamente sin paralelo en el mundo inanimado (Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis, 1986. p. 250).
- Cada célula microscópica es tan funcionalmente compleja como una ciudad pequeña. Cuando las aumentamos 50.000 veces a través de micrográficos electrónicos, vemos que la célula está hecha de múltiples estructuras complejas, cada una con un rol diferente en la operación de la célula.

Si comparamos la célula con una ciudad, podemos hacer un cuadro que revela la asombrosa complejidad del diseño de una célula llamada paradógicamente “simple”:


CIUDAD
CÉLULA
Trabajadores
Proteínas
Planta eléctrica
Mitocondría
Calles
Fibras actinas, Microtúbulos
Camiones
Quinesinas, Dineinas
Fábricas
Ribosomas
Biblioteca
Genoma (ADN, ARN)
Centro de Reciclaje
Lisosoma
Policía
Proteínas Chaperonas
Oficina de correos
Aparato de Golgi












A medida que nos adentramos en el mundo celular, la tecnología está revelando cajas negras dentro de previas cajas negras; sin embargo, cuando la ciencia avanza, más de estas cajas negras están siendo abiertas, descubriendo un mundo infinitamente maravilloso de enorme complejidad que ha empujado la teoría de la evolución hasta su límite y está en crisis porque no logra dar una explcación coherente y lógica sobre tal complejidad y cómo supuestamente evolucionó cada célula y cada una de sus partes (Michael J. Behe, Darwin's Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution, Simon & Schuster, 1996, 18).

¡Esto es en el nivel celular! Si la célula es tan compleja, ¿qué hay de los más “simples” organismos constituidos por estas estructuras celulares? ¿Existe realmente eso llamado “simple”, ahora que podemos ver organismos mediante el uso de lo último en tecnología bioquímica y microbiológica?

Simbiosis
La complejidad irreducible se relaciona con una característica de sistemas complejos comunes por la cual éstos necesitan tener todas las partes de sus componentes individuales para impartir funcionalidad al sistema como un todo. En otras palabras, es imposible descomponer la complejidad de un sistema irreduciblemente complejo eliminando cualquiera de las partes que lo integran y mantener aún su funcionalidad.

El concepto fue popularizado por Michael Behe, profesor de la Universidad de Lehigh en su innovador libro "La caja negra de Darwin". Behe utiliza la ratonera como un ejemplo ilustrativo de este concepto. Una ratonera consta de cinco piezas que interactúan entre sí y son: la base, el gancho, el resorte, el martillo, y la barra de seguridad. Todos éstos deben estar presentes para que la ratonera funcione, ya que la eliminación de cualquier pieza destruye la función de la ratonera y la hace inútil. De manera similar, para funcionar, los sistemas biológicos requieren de múltiples partes que trabajan juntas. La eliminación de una de las partes constitutivas inutilizaría todo el sistema.

Como se ha mencionado antes, el flagelo bacteriano es el más conocido ejemplo de Behe de un sistema irreduciblemente complejo en los sistemas biológicos. Un conjunto de más de 40 clases diferentes de proteínas constituye el típico flagelo bacteriano. Estas proteínas funcionan sincronizadamente, literalmente como un motor rotatorio. Los componentes del flagelo bacteriano se comportan como análogos directos de las partes de un motor artificial, incluyendo rotor, estator, palier, juntura universal y hélice.

Los críticos de la noción de la "Complejidad Irreducible" han respondido con referencia al concepto de exaptación. Según esta hipótesis, aparentemente, sistemas irreduciblemente complejos pueden evolucionar de precursores más simples que hacen otras funciones no relacionadas. Uno de esos argumentos, que Kenneth Miller ha promovido, es que el cuerpo basal de los flagelos es semejante en varios aspectos al sistema de secreción Tipo III, una estructura parecida a una aguja que utilizan los microbios patógenos para inyectar toxinas en células eucariotas vivas. La base de la aguja tiene diez elementos en común con el flagelo, pero carece de cuarenta de las proteínas que hacen que el flagelo funcione. Por consiguiente, Kenneth Miller concluye que “las partes de este supuesto sistema irreduciblemente complejo realmente tienen funciones propias”. Los críticos de la idea de exaptación de Miller, en lo que se refiere al motor flagelar, señalan que el análisis de las secuencias de gen de los dos sistemas sugieren que el motor flagelar surgió primero y la bomba vino más tarde. En otras palabras, si acaso, la bomba evolucionó del motor, no el motor de la bomba.

Para que la exaptación produzca un flagelo bacteriano todas las partes que lo integran necesitarían estar presentes simultáneamente y aproximadamente en el mismo lugar, y todas deben haber tenido otras funciones útiles seleccionables naturalmente. Sin embargo, se carece de evidencia de que ese haya sido el caso.

Adicionalmente, la exaptación necesita la compatibilidad de los componentes en relación del uno con el otro. Un tornillo que es demasiado grande o demasiado pequeño, o que tiene cánulas demasiado finas o demasiado toscas para coincidir con las de la tuerca, no puede ser combinado con la tuerca para hacer una abrazadera. De nuevo, hay una falta substancial de evidencia de que esta compatibilidad de interfaz haya existido alguna vez.

Aún si todas las partes están disponibles al mismo tiempo y en la ubicación correcta, y son funcionalmente compatibles, todavía se requiere de un mecanismo de ensamblaje, y ese mecanismo debe estar completo en cada detalle; de otra manera, dará lugar a un ensamblaje incompleto o impropio. Por esto, el mecanismo de ensamblaje representa otro obstáculo irreduciblemente complejo. El ensamblaje debe estar sincronizado y coordinado perfectamente, y las instrucciones de ensamblaje deben estar completas en cada detalle; de otro modo, es inconcebible que resulte cualquier función. Hasta la fecha, no se ha documentado ningún mecanismo materialista o evolucionista capaz de producir las complejas y altamente especificadas instrucciones de ensamblaje que serían necesarias para lograr tal proeza.

Aunque el concepto de exaptación es ciertamente una idea interesante, se requiere de más investigación para establecer su validez como una explicación plausible de la presencia de aparentes sistemas irreduciblemente complejos que impregnan la bioquímica de la vida. El argumento de la exaptación presupone tácitamente la necesidad de la cuestión misma que procura explicar: un sistema de proteínas funcionalmente interdependiente. Hasta que un análisis detallado sea emprendido, y un modelo plausible construido, la hipótesis permanece como una conjetura, y está basada, no en datos empíricos, sino en un compromiso a priori con un paradigma darwinista y materialista.

Ojo humano
El ojo humano es enormemente complicado: es un perfecto sistema interrelacionado de cerca de 40 sub-sistemas individuales, incluyendo la retina, la pupila, el iris, la córnea, los lentes, y el nervio óptico. Por ejemplo: la retina tiene aproximadamente 137 millones de células especiales que reaccionan a la luz y envían mensajes al cerebro. Cerca de 130 millones de estas células parecen varillas y se ocupan de la visión en blanco y negro. Los otros siete millones tienen forma de cono y nos permiten ver los colores. Las células de la retina reciben impresiones de la luz, las cuales son traducidas en impulsos eléctricos y enviadas al cerebro a través del nervio óptico. Una sección especial del cerebro llamada corteza visual interpreta los impulsos en color, contraste, profundidad, etc., lo cual nos permite ver "fotos" de nuestro mundo. Increíblemente, el ojo, el nervio óptico y la corteza visual son distintos sub-sistemas totalmente separados. Aún así, juntos capturan, reparten e interpretan hasta 1.5 millones de mensajes de pulsaciones por milisegundo. Requeriría docenas de supercomputadoras programadas perfectamente y operando juntas impecablemente para siquiera acercarse a la ejecución de esta tarea (Lawrence O. Richards, It Couldn't Just Happen, Thomas Nelson, Inc., 1989, 139-140).

Obviamente, si todos los sub-sistemas separados no estuvieran presentes y funcionando a la perfección en el mismo instante, el ojo no funcionaría y no tendría propósito. Lógicamente, sería imposible para procesos al azar, operando a través de mecanismos graduales de selección natural y mutación genética, crear 40 sub-sistemas separados si éstos no ofrecen ninguna ventaja al todo sino hasta la última etapa de desarrollo e interrelación.

¿Cómo aparecieron súbitamente estos lentes, retina, nervio óptico, y todas las otras partes en los vertebrados que juegan un papel en la visión? ¿Por que la selección natural no puede escoger separadamente entre el nervio óptico y la retina? La aparición de los lentes no tiene significado en la ausencia de una retina.

El desarrollo simultáneo de todas las estructuras para la visión es inevitable. Ya que las partes que se desarrollan separadamente no pueden ser usadas, ninguna de las dos tendrán significado, y también, tal vez desaparecen con el tiempo. De igual forma, su desarrollo conjunto requiere la concurrencia de pequeñas probabilidades inimaginables (Dr. Ali Demirsoy, Inheritance and Evolution, Meteksan Publications, Ankara, 475).

Esto representa el corazón de la "complejidad irreducible": órganos complejos hechos de sub-sistemas separados pero necesarios no pueden ser resultado del azar. Tales desarrollos podrían solo resultar de "probabilidades inimaginablemente pequeñas"; en otras palabras, esto es "imposibilidad estadística".

En este sentido, el mismo Darwin específicamente discutió la increíble complejidad del ojo en el libro Origen de las Especies y dijo: “Suponer que el ojo, con todas sus artimañas inimitables para ajustar el enfoque para diferentes distancias, para permitir diferentes cantidades de luz, y para la corrección de la aberración esférica y cromática, podría haberse formado por selección natural, parece, confieso abiertamente, absurdo en el más alto grado posible” (Darwin, Origin of Species, 155). Entonces, ¿cómo lidió Darwin con las asombrosas realidades del ojo en los años 1850? Tan "absurdamente" improbable como era, él siguió adelante con su teoría y señaló las estructuras más simples del ojo encontradas en criaturas más simples. Razonó que ojos más complejos evolucionaron gradualmente a partir de los más simples. Sin embargo, esta hipótesis ya no pasa la inspección de revista. Sin mencionar problemas de información micro-biológica y genética, la paleontología muestra ahora que esas "criaturas simples" surgieron en el mundo junto con estructuras complejas ya intactas. Hasta el simple Trilobites, que es un artrópodo marino ya extinto, tiene un ojo completo con su sistema de lentes dobles que es considerado un milagro óptico para los estándares de hoy en día.

martes, 18 de octubre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XVI

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e. Complejidad irreducible
Dios provee la mejor explicación sobre organismos biológicos, sistemas, y sub-sistemas completamente funcionales que no pudieron originarse a través de un proceso gradual de evolución sin dejar de existir totalmente en más bajos niveles de evolución.

* La teoría alternativa es que sistemas biológicos dieron un salto inmenso y repentino de lo simple a lo complejo sin ningún proceso guiado o instrucciones al futuro.

¿Por qué alguien debe creer que una sola célula, la forma más “sencilla” de vida (si podemos realmente llamarla sencilla), que ahora sabemos que contiene suficiente información codificada para llenar casi 30 volúmenes de la Enciclopedia Británica, podría haber creado ese conocimiento por sí misma? ¿De dónde vino toda esa información? La información no pudo aparecer de la nada o por azar. Claramente es absurdo pensar cómo aminoácidos, proteínas, etc., pudieron juntarse al azar y crear una inteligencia sofisticada de esa magnitud.

Complejidad específica
Concepto y diseño requieren de un diseñador inteligente. La presencia de un diseño inteligente prueba la existencia de un diseñador inteligente. Es simplemente causa y efecto;  podemos aplicar lo que ya sabemos y buscar señales de diseño inteligente en el universo.

Sabemos que el diseño necesita un diseñador. De hecho, de acuerdo con este axioma fundamental, la metodología de detección de un diseño es un requisito esencial en muchos campos del esfuerzo humano, incluyendo la arqueología, la antropología, la ciencia forense, la jurisprudencia criminal, las leyes de derechos de autor, las leyes de patentes, la ingeniería en todas sus vertientes, etc.

¿Y cómo reconocemos el diseño inteligente? En general, encontramos que la "complejidad específica" es un indicador confiable de la presencia de diseño inteligente. El azar intenta explicar la complejidad pero no puede definir la especificación; una secuencia aleatoria de letras es compleja pero no es específica porque no tiene significado. Por ejemplo: un soneto de Shakespeare es complejo y específico a la vez porque tiene significado. No podemos tener un soneto de Shakespeare sin Shakespeare (William A. Dembski, The Design Inference: Eliminating Chance through Small Probabilities, 1998).

Así que, ¿dónde está la prueba de la existencia de Dios? De acuerdo a nuestro familiar axioma y a la luz de los tremendos avances que hemos hecho en biología molecular, bioquímica, genética y teoría informática, la prueba de la existencia de Dios está alrededor nuestro y en cada elemento de la naturaleza.

Existen órganos complejos y máquinas microscópicas, las cuales no podrían haber sido formadas por numerosas y pequeñas modificaciones sucesivas, al azar… por suerte (como lo afirma la teoría de la evolución).

Michael Behe, un bioquímico que actualmente enseña en la Universidad de Lehigh, acuñó un término para describir el fenómeno de diseño inherente en máquinas moleculares tales como el motor flagelar bacteriano (el cual se describió antes pero que es un ejemplo que vale la pena ampliar más). Michael Behe lo llama "Complejidad Irreducible" y lo define así: "un solo sistema compuesto de varias partes interrelacionadas, bien ajustadas que contribuyen a la función básica, en donde la remoción de cualquiera de las partes hace que el sistema, de hecho, cese de funcionar” (Michael J. Behe, Darwin's Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution, Simon & Schuster, 1996, 39).

Como un motor mecánico, cada parte del motor flagelar es absolutamente necesaria para que el todo funcione. Por lo tanto, no se puede deducir lógicamente ninguna explicación evolucionista, naturalista o gradual para la existencia de un flagelo bacteriano. Además, nadie esperaría que un motor fuera de borda, ya sea mecánico o biológico, fuera el producto del ensamblaje al azar de sus partes. ¡Los motores fuera de borda son diseñados y construidos por el hombre!

A través del microscopio, observamos el flagelo bacteriano E. coli. El flagelo bacteriano es lo que propulsa a la bacteria E. coli a través de su mundo microscópico. Consiste en cerca de 40 proteínas individuales incluyendo estator, rotor, palier, juntura universal y hélice. !Es un motor fuera de borda microscópico! Las partes individuales se enfocan al ser aumentadas 50.000 veces (usando micrográficos electrónicos). Y aunque estos motores fuera de borda microscópica giran a una increíble velocidad de 100.000 rpm (revoluciones por minuto), pueden detenerse sobre una superficie microscópica. ¡Les toma solo un cuarto de revolución para detenerse, cambiar de dirección y comenzar a girar a 100.000 rpm en la dirección opuesta! El motor flagelar tiene dos velocidades (hacia adelante y retroceso), se enfría con agua, y viene conectado a vías de transducción de señales (mecanismo sensorial), de manera que recibe retroalimentación de su medio ambiente ("Unlocking the Mystery of Life," video documental de Illustra Media, 2002).

Cuando aplicamos los principios generales de detección de complejidad específica a sistemas biológicos (criaturas vivas), encontramos razonable el inferir la presencia de un diseño inteligente. Tome, por ejemplo, el estator, el rotor, el palier, la juntura universal y la hélice del flagelo bacteriano. No fue por conveniencia el que les hayamos dado esos nombres a esas partes sino que verdaderamente esa su función. Si usted las partes de cualquier vehículo, máquina, juguete o modelo, usted los reconocería como el producto de una fuente inteligente (porque es hecho por el hombre). Nadie esperaría que un motor fuera de borda (mucho menos uno tan asombroso como el motor flagelar) fuera el producto del ensamblaje al azar de las partes. Los motores son el producto de un diseño inteligente.

Además, el flagelo bacteriano E. coli no puede simplemente haber evolucionado gradualmente con el tiempo porque es un sistema de "complejidad irreducible", está compuesto de múltiples partes, todas las cuales son necesarias para el funcionamiento del sistema y si usted elimina una parte, el sistema entero dejará de funcionar porque cada parte es integral (Michael Behe, Darwin's Black Box, 1996).

El flagelo bacteriano (sin mencionar las máquinas moleculares de complejidad irreducible responsables del ensamblaje del flagelo) es solo un ejemplo de la complejidad específica que domina al mundo biológico microscópico ya que cada organismo vivo posee una complejidad abrumadora. El biólogo molecular Michael Denton, escribió: “Aunque las más minúsculas células bacterianas son increíblemente pequeñas, pesando menos de 10-12 gramos, cada una es de hecho, una auténtica fábrica micro-miniaturizada, conteniendo miles de piezas exquisitamente diseñadas de intrincada maquinaria molecular, constituida en su totalidad por cien mil millones de átomos, mucho más complicada que ningún mecanismo construido por el hombre y absolutamente sin paralelo en el mundo inanimado” (Michael Denton, Evolution: A Theory in Crisis, 1986. p. 250).

Por supuesto, éste es solo un ejemplo entre muchos miles y millones de intrincadas máquinas moleculares bien diseñadas en la naturaleza. Adicionalmente, tome estos mismos principios de diseño y "complejidad irreducible" y aplíquelos a maravillas tales como el ojo humano, el oído, los pulmones, el hígado, etc. Seriamente, ¿cómo podemos explicar el desarrollo gradual y al azar de estos complejos sistemas e ignorar su diseño inteligente y maravilloso?

¿Qué hay del corazón humano? Es una milagrosa bomba hidráulica eficiente y durable que ningún ingeniero podría producir jamás (ni en el futuro).

¿Qué hay del cerebro humano? Es un verdadero sistema de computación, mil veces más veloz que una supercomputadora y con más conexiones que todas las computadoras, sistemas telefónicos y aparatos electrónicos de todo el planeta (Eastman and Missler, The Creator Beyond Time and Space, 80).

El cerebro humano calcula en "petaflops" (un cuatrillón de operaciones de coma flotante por segundo), y contiene más conexiones eléctricas que todas las conexiones eléctricas de todos los aparatos eléctricos hechos hasta ahora en el planeta tierra; pesa aproximadamente 1,60 Kg. y opera a 37 grados centígrados.

Considere el ojo humano. Es enormemente más complejo que las cámaras digitales de hoy. La retina del ojo contiene aproximadamente 137.000 células sensibles a la luz, y sus músculos de enfoque se "flexionan" un estimado de 100.000 veces diariamente.

¿Y qué hay del mosquito? ¿Sabía usted que los mosquitos baten sus alas 500 veces por segundo? ¿Qué hay de los calamares? ¿Sabía usted que ellos tienen un sistema de propulsión a chorro innato que es la envidia de las empresas militares del mundo? ¿Alguna vez ha estudiado una concha de caracol? ¿Cómo explica la metamorfosis de una oruga en una mariposa? ¿Sabía usted que los murciélagos procesan ecos superpuestos, llegando a solo 2 millonésimas de segundo el uno del otro, y pueden distinguir entre objetos que están separados por solo 0.3 mm? ¡Eso es tres veces más exacto que un sonar construido por humanos! La pregunta no es: "¿existe Dios?" La pregunta es: "¿quién es y qué espera de nosotros?"

¿Dónde está la prueba de la existencia de Dios? Si quisiéramos abrir los ojos, veríamos las huellas de Dios en todo nuestro alrededor y en todos nosotros. Nuestra propia existencia prueba la existencia de un Dios Creador. Definitivamente, creer o no creer es una cuestión de elegir a quién le creemos… si a las evidencias existentes o a teorías absurdas, si a la revelación natural de Dios en su creación y a su revelación especial en la Biblia o a las ideologías humanistas y materialistas que han fracasado en su intento de explicar la vida humana y el universo; lamentablemente, muchos prefieren ignorar la realidad y creer en absurdos y probabilidades estadísticas cientíticamente imposibles (como la teoría de la evolución).

Organismos microscópicos
Si los primeros organismos microscópicos llamados “simples” que estuvieron presentes en la sopa de roca pre-biótica son la fundación del pensamiento evolucionista de hoy, entonces ¿qué es un organismo microscópico "simple"? ¿Existe tal cosa? ¿No tendría cualquier organismo -- incluyendo el primero -- que sintetizar el combustible, generar energía, reproducir su especie, etc.? Por lo tanto, ¿qué se considera "simple"?

Me imagino que un huevo humano fertilizado en el momento de la concepción luce como una simple gota unicelular, no mayor que la cabeza de un alfiler. Sin embargo, sabemos ahora que esta gota amorfa contiene información equivalente a 6 billones de "letras químicas" -- un código suficientemente complejo para llenar 1.000 libros, de 500 páginas llenas de letras tan pequeñas que se requeriría de un microscopio para leerlas (A. E. Wilder-Smith, The Natural Sciences Know Nothing of Evolution, T.W.F.T. Publishers, 1981, 82).

A través de la maravilla del ADN cada uno de los rasgos humanos queda establecido en el momento de la concepción. En el transcurso de horas, esa célula unicelular supuestamente “simple” comienza a reproducirse y crea un sistema de propulsión ciliar para mover el huevo fertilizado (ahora llamado "cigoto") hacia el útero. En seis días, la célula original (ahora llamada "embrión") ha reproducido su biblioteca de información más de 100 veces. Finalmente, la gota original de gelatina se dividirá en los 30 trillones de células que conforman el cuerpo humano. En este punto, si todas las "letras" químicas de ADN fueran impresas en libros, se estima que esos libros llenarían el Gran Cañón ¡cincuenta veces! (Mark Eastman and Chuck Missler, The Creator Beyond Time and Space, T.W.F.T. Publishers, 1996, 84).

Cada persona comienza como una célula simple: una estructura celular formada por la unión del huevo (óvulo) de la madre y el esperma del padre. Esa sola célula contiene el código de información para crear trillones de otras clases de células (desde células de grasa hasta células de huesos… desde células del cerebro hasta células del pulmón). Existen células de músculos, células de piel, células de venas, células capilares, y células sanguíneas. Finalmente, a partir de esa célula original, el cuerpo humano tendrá cerca de 30 trillones de células dirigiendo una orquesta biológica de diferentes funciones. Bien, no veo nada "simple" aquí... pero ese es un huevo humano, no una simple entidad biológica auto-existente.

Ahora regresemos a examinar un organismo “simple” que existe en la naturaleza... ¿qué tal una bacteria "simple"? No, solo miremos una parte de una bacteria "simple": su mecanismo de motilidad o movimiento…

El llamado "flagelo bacteriano" es lo que impulsa a una bacteria a través de su mundo microscópico (Varios científicos, Unlocking the Mystery of Life: The Scientific Case for Intelligent Design," DVD documental de Illustra Media, 2002).

¡Esto me dejó maravillado! ¿Cómo se compara con un motor fuera de borda que conozco? ¿Fue el motor mecánico diseñado y luego manufacturado de acuerdo a especificaciones de ingeniería? ¡Por supuesto! Ahora, haga ese mismo motor fuera de borda mil veces más eficiente y miniaturícelo a una escala que contenga muchos ceros. ¡La complejidad es asombrosa! Aún con la tecnología del siglo XXI, nunca seremos capaces de crear una micro-máquina como ésta.

sábado, 15 de octubre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XV

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Software de la Vida
Los planos para ensamblar las partes de las proteínas para células y órganos en un tiempo y orden correctos están codificados en nuestro ADN. El ADN es un código digital, semejante al código binario de computadora, aunque es cuaternario (tiene 4 letras en vez de 2). La densidad de la información codificada en el ADN abruma la imaginación. En media cucharadita de ADN existe suficiente espacio de almacenaje de información para almacenar todas las instrucciones de ensamblado de todas las criaturas que hayan existido, ¡y sobra espacio para incluir todos los libros que hayan sido escritos!

El contenido de información de una bacteria ha sido estimado alrededor de 10.000.000.000.000 bits de información, comparable a cien millones de páginas de la Enciclopedia Británica (Sagan, Carl, "Life" en Enciclopedia Británica: Macropaedia/ed. 1974, págs. 893-894.).

Si toda la información de ADN en el cuerpo humano estuviera impresa en libros, ¡sería suficiente para llenar el Gran Cañón cincuenta veces! Más aún, la información solo sería un montón de elementos en desorden, y no serviría para construir proteínas a menos que hubiera una convención de lenguaje establecida al que se ajustara. Esto hace que surja la pregunta: ¿quién estableció la convención de lenguaje en el ADN?

Tan inconcebible como esto pueda parecer hasta ahora, todavía se pone mejor. ¡Las instrucciones para crear la Doble Hélice del ADN están codificadas en las proteínas! Esto hace que surja la pregunta: ¿qué fue primero?; ¿el ADN o las proteínas?... pero en este caso, ambos fenómenos tuvieron que surgir simultáneamente y siguiendo la misma convención de lenguaje, o los dos serían completamente incompatibles e inútiles.

Hemos visto clara evidencia que no puede esperarse que ni las proteínas ni el ADN surjan espontáneamente, pero si la vida surgió por azar, tendríamos que contar con:
1) aminoácidos que se ensamblen espontáneamente, en el orden correcto, con la quiralidad correcta (moléculas todas "zurdas"), para crear.
2) proteínas que surjan espontáneamente en el orden correcto, siguiendo un lenguaje de convención muy complejo y específico para dirigir el ensamblaje del ADN.
3) ácidos nucleicos que se ensamblen espontáneamente para crear ADN simultáneamente con el surgimiento de proteínas, con la quiralidad correcta ("diestra"), en el orden correcto, y siguiendo la misma convención de lenguaje muy compleja y específica para orquestar el ensamblaje de proteínas.

Al examinar el Software de la Vida, Jacques Monod, bioquímico ganador del Premio Nobel, dijo: "El principal problema es el origen del código genético y de su mecanismo de traducción. Verdaderamente, en vez de un problema más bien debería ser llamado un enigma. El código no tiene sentido a menos que sea traducido. La moderna maquinaria de traducción de la célula consta de por lo menos cincuenta componentes macromoleculares que están a su vez codificados en el ADN: el código no puede ser traducido de otro modo sino por productos de traducción. Es la expresión moderna de omne vivum ex ovo [todo lo que vive, (proviene) de un huevo]. ¿Cuándo y cómo se cerró este círculo? Es sumamente difícil de imaginar" (Monod, Jacques, “Chance and Necessity: An Essay on the Natural Philosophy of Modern Biology", 1971, Transl. Wainhouse A., Penguin Books: London, 1997, reprint, págs.142-143. Énfasis en el original).

Monod no es el único científico ganador del Premio Nobel en poner en duda una explicación naturalista de la vida. Ahora considere las palabras de Ilya Prigogine, un Químico-Físico y ganador de dos Premios Nobel en química: "La probabilidad estadística de que estructuras orgánicas y las reacciones más precisamente armonizadas que tipifican a los organismos vivos pudieran ser generadas por accidente, es cero" (I. Prigogine, N. Gregair, A. Babbyabtz, Physics Today 25, págs. 23-28).

Tenga en mente que las condiciones mencionadas arriba son necesarias, pero no son suficientes para la creación de la vida. Existen muchos más desafíos para la teoría de generación espontánea de la vida y ya se han planteado algunos de ellos. Por consiguiente, requiere más fe el creer que esto podría suceder por casualidad, que creer en un Creador trascendente que lo ha orquestado todo.
La ciencia moderna continúa ahondando en el Software de la Vida, revelando nuevas e increíbles características del mundo celular con regularidad. La "nanotecnología" que observamos funcionando en este nivel increíblemente diminuto es opacada solo por la increíble complejidad del lenguaje y codificado que lo orquesta, y que está construido en él.

Posiblemente el ateo más prominente del siglo XX, Antony Flew (Profesor de Filosofía, autor, y polemista) anunció en el 2004 que había llegado a convencerse de que no hay manera que estas cosas podrían haber evolucionado por casualidad, debido a su impresionante contenido de información. Tal como lo dijo: "Ahora me parece que los descubrimientos de más de cincuenta años de investigación del ADN han proporcionado materiales para un nuevo argumento enormemente poderoso a favor del diseño" (Flew, Anthony, ejemplar del invierno del 2005 de Philosophia Christi-una publicación de la Universidad Biola, en California).
 
Retículo endoplasmático
El retículo endoplasmático es un sistema complejo de canales de membrana y sáculos. En el retículo rugoso endoplasmático, los ribosomas son asociados con la superficie exterior de la membrana del RE. Las proteínas hechas por estos ribosomas son depositadas en la cavidad central (lumen) del RE para procesamiento bioquímico adicional. Las proteínas transportadas al lumen avanzarán eventualmente hasta los lisosomas y peroxisomas, serán incorporadas a la membrana plasmática, o serán segregadas fuera de la célula.

No es raro que las proteínas en el lumen del RE se plieguen incorrectamente o se ensamblen de manera inapropiada. Las actividades de control de calidad aseguran que las proteínas sean producidas apropiadamente y procesadas por el RE rugoso. Los bioquímicos han descubierto que las proteínas en el lumen del RE experimentan revisiones de calidad tanto primarias como secundarias. Las operaciones primarias de control de calidad supervisan aspectos generales del plegado de las proteínas. Las operaciones secundarias de control de calidad supervisan el procesamiento postraduccional único de las proteínas específicas.

Extraordinariamente, el mecanismo de control de calidad del RE tiene la capacidad de distinguir entre proteínas mal plegadas y proteínas parcialmente plegadas que parecen estar mal plegadas, pero que están, de hecho, en el proceso de adoptar sus estructuras debidas. Si las operaciones de control de calidad no pudieran hacer esta distinción eficientemente, sería catastrófico para la viabilidad de la célula (y por lo tanto, para la existencia de todo organismo vivo).

Los sistemas del control de calidad del RE utilizan información contenida dentro de oligosacáridos como sensores para vigilar el estatus de plegamiento de las proteínas. El proceso comienza cuando la maquinaria del RE anexa un oligosacárido (Glc3Man9GlcNAc2) a proteínas recién hechas, después de haber sido fabricadas por ribosomas y trasladadas al lumen del RE. Dentro del RE, dos unidades Glc son cortadas de los oligosacáridos para formar Glc1Man9GlcNAc2. Esta anexión modificada le dice a la maquinaria del RE que es hora de que las chaperonas ayuden a las proteínas con el plegamiento.

Una vez que el plegamiento ha sido completado, el residuo restante de Glc es segmentado para generar el oligosacárido Man9GlcNAc2. Este anexo le dice al sistema de control de calidad del RE que inspeccione la proteína recién plegada en busca de defectos. Si está plegada inapropiadamente, la maquinaria del RE reconecta Glc al oligosacárido y devuelve la proteína a las chaperonas para ser replegada.

Después de esto, la maquinaria del RE remueve un grupo de Man para generar Man8GlcNAc2. Este indicador provoca posteriormente que la maquinaria del RE envíe la proteína al aparato de Golgi. Si cualquier proteína con el anexo Man8GlcNAc2 es detectada como mal plegada, es seleccionada para degradación. Por esto, si la estructura del oligosacárido unido no corresponde con el estado esperado de la proteína, se provocará un reciclaje o una secuencia de destrucción. Las proteínas seleccionadas para destrucción son trasladadas al citoplasma de la célula y recubiertas con la proteína ubiquitina, donde es destruida por el proteasoma.

Solo un diseñador que ejercita pensamiento y previsión podría ser tan deliberado como para orquestar procedimientos efectivos de control de calidad. Los sistemas de seguridad de calidad de la célula llevan obligatoriamente a la conclusión de que la química de la vida proviene del trabajo de un diseñador inteligente.

Evolución del Sexo
El origen y posterior mantenimiento del sexo y recombinación no es un fenómeno fácilmente explicado por la evolución darwiniana. Los mecanismos evolutivos, tales como la selección natural, no son capaces de revelar por qué los organismos abandonaron la reproducción asexual a favor de la reproducción sexual. En su libro, "La Obra Maestra de la Naturaleza: La Evolución de la Genética y la Sexualidad", Graham Bell describió el dilema de la siguiente manera: "El sexo es el rey de los problemas en la biología evolutiva. Tal vez, ningún otro fenómeno natural ha despertado tanto interés; ciertamente ninguno ha sembrado tanta confusión. Las observaciones de Darwin y Mendel, que han iluminado tantos misterios, hasta ahora han fracasado en arrojar algo más que una débil y vacilante luz sobre el misterio central de la sexualidad, enfatizando su oscuridad por su mismo aislamiento".

La mayoría de los organismos unicelulares se reproducen asexualmente. La reproducción asexual es la formación de nuevos individuos a partir de las células de un solo padre, sin formación de gameto o fecundación por otro miembro de la especie. Si la vida en la tierra se deriva enteramente de estas criaturas unicelulares, entonces ¿por qué fue este método de reproducción asexual dejado de lado a favor de la reproducción sexual?

¿Por qué existe el sexo? En su libro “Evolución: El Triunfo de una Idea", Carl Zimmer afirma: "El sexo es no solo innecesario, pero debió ser una receta para el desastre evolutivo. Por una parte, es una manera ineficiente de reproducirse… Y el sexo acarrea otros costos también… Sin discusión, cualquier grupo de animales que evoluciona la reproducción sexual debe ser vencido inmediatamente por los asexuales. Y aún así, el sexo predomina... ¿Por qué es el sexo un éxito, a pesar de todas sus desventajas?"

Desde la perspectiva de la biología evolutiva, el sexo es sin duda 'una manera ineficiente de reproducirse'. Considere todo lo que acarrea el proceso sexual, incluyendo la complejidad involucrada en reproducir la información contenida en el ADN. Desde un punto de vista evolutivo, el sexo sería considerado un absurdo. Pero, desde un punto de vista de diseño, ¡es nada menos que asombroso!

Aparte de las dificultades asociadas con la mera rareza de las mutaciones beneficiosas y sus primas mucho más frecuentes, las perjudiciales mutaciones deletéreas, existe el problema adicional relacionado con los dos tipos diferentes de división de la célula (mitosis y meiosis). Durante la mitosis, todos los cromosomas son copiados y pasados de la célula madre a las células hijas. Opuestamente, la meiosis ocurre solo en las células sexuales. Durante el último tipo de réplica, solo la mitad del material cromosómico es copiado y pasado a la generación subsiguiente. La meiosis tiene como resultado la producción de combinaciones completamente nuevas de los genes paternos, todos genotipos extraordinariamente diferentes. Estos, a su vez, producen fenotipos únicos, proporcionando un nuevo material ilimitado para el proceso de la selección natural.

Son esos hechos mismos (que la meiosis supuestamente ha evolucionado la habilidad de dividir en dos el conteo de cromosomas -- pero solo para los gametos -- y que realmente puede proporcionar nuevo material ilimitado) los que hacen tan sorprendente el proceso meiótico. El mecanismo de la meiosis es crítico para la reproducción sexual. Aún así, se supone que el sexo meiótico evolucionó hace 520 millones de años. ¿Cómo pudieron las bacterias, que se supone son las responsables de la evolución de sexo, haberse estabilizado hace mil millones de años, y luego, 500 millones de años después de la estabilización, mutar lo suficiente para "evolucionar" el meticuloso proceso de la meiosis?

Hasta ahora, los biólogos evolutivos no han sido capaces de proponer una sola explicación adecuada en cuanto a cómo las células somáticas se reproducen por mitosis (de ese modo, manteniendo el número estándar de cromosomas en cada célula de la especie), mientras que los gametos son producidos por meiosis -- en donde ese número de cromosomas es dividido en dos, para que en la unión de los gametos macho y hembra, durante la reproducción, el número estándar sea reintegrado.

El origen del sexo sigue siendo un misterio para aquellos dedicados a una visión puramente materialista de la realidad -- sin mencionar el origen del increíblemente complejo proceso meiótico que hace posible el sexo, o el intrincado desarrollo del embrión (que en sí mismo es una maravilla de la ingeniería). En la concepción, los cromosomas heredados del esperma son apareados con los cromosomas heredados del huevo para darle al nuevo organismo un completo complemento cromosómico. Los naturalistas nos quieren hacer creer que acontecimientos no dirigidos produjeron este proceso maravillosamente interdependiente de (1) dividir la información genética a la mitad; (2) recombinarla mediante la reproducción sexual. No solo se requiere de un mecanismo tan sofisticado para la producción de una célula de un esperma o huevo a través de la meiosis, sino que otro proceso, igualmente intrincado, también une la información genética durante la fecundación para producir el zigoto (que más tarde se convertirá en el embrión). Creer que procesos puramente materialistas, gobernados por las leyes del azar, podrían haber producido tal mecanismo empuja la credulidad más allá de los límites razonables y se convierte en una fe completamente absurda y ciega en la teoría de la evolución.