lunes, 7 de noviembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XXII

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Peter Fenwick
El doctor Peter Fenwick nació en 1935; es un neuropsiquiatra y neurofisiólogo que es conocido por sus estudios sobre la epilepsia y las ECM. Es reconocido como una autoridad de prestigio en el estudio de la relación mente-cerebro. Se graduó en el Trinity College de Cambridge, donde estudió Ciencias Naturales. Obtuvo su experiencia clínica en el "St Thomas' Hospital".

Fenwick fue professor en el King 's College de Londres, donde trabajó como consultor en el Instituto de Psiquiatría. Fue neuropsicólogo consultor, en los hospitales Maudsley y John Radcliffe, y también ofrecía servicios en el hospital Broadmoor. Trabajó en la unidad de salud mental de la Universidad de Southampton y mantiene visitas profesionales en el Instituto Riken de Neurociencias en Japón. Además, fue el presidente de la "Horizon Research Foundation”, una organización que apoya la investigación sobre las experiencias de casi muerte. Fenwick formó parte del consejo editorial de varias revistas, incluyendo el "Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry", el "Journal of Consciousness Studies" y el "Journal of Epilepsy and Behaviour".

“No existen pruebas convincentes para afirmar la teoría que establece que la conciencia solo puede existir en el cerebro, y eso es lo que tratamos de demostrar; la conciencia puede realmente vivir sin el cuerpo… esto es de enorme importancia a la hora de comprender la mente” (Peter Fenwick)

Este neuropsiquiatra registró un caso espectacular, hace unos cuantos años, cuando uno de sus colaboradores atendió a un ciego que había sido atropellado. El hombre llegó al hospital en coma profundo y sufrió un paro cardiaco en la camilla del hospital; intentaron revivirlo por todos los medios, pero pasados diez minutos el electroencefalograma no mostraba signos de actividad neuronal. Aún así, el médico no se rindió y le inyectó adrenalina directamente en el corazón. El cuerpo experimentó una sacudida y el corazón comenzó a latir de nuevo. A la semana salió de la terapia intensiva y a los dos meses fue dado de alta (una recuperación muy rápida, ya que según afirma el mismo Profesor Fenwick, debió haber sufrido daños cerebrales irreversibles debido a la ausencia de oxígeno). Lo realmente sorprendente de ese caso, es que tras varios días, cuando el paciente ciego recuperó la conciencia, identificó y describió perfectamente al médico que le había salvado la vida y que por supuesto, él no pudo ver a través de sus ojos físicos. Nunca antes se había relatado el caso de un no vidente que pudo describir la figura, el color del pelo y de los ojos del médico que lo había atendido durante ese estado de muerte clínica. A consecuencia de este caso, el Profesor Peter Fenwick está investigando a pacientes que han tenido una experiencia cercana a la muerte, ya que consideran que aproximadamente un 30% de estas personas tienen posteriormente experiencias extracorpóreas.

Peter Fenwick entrevistó a 60 pacientes de la unidad coronaria del Hospital Southampton después de que éstos sufrieran un ataque al corazón, y como consecuencia de ello mostraran posteriormente un electroencefalograma plano, pudiéndose diagnosticar una muerte cerebral. Siete de ellos reportaron experiencias de ECM, definiendo claramente la sensación característica de dejar el cuerpo, entrar en un túnel y entrar en un área de amor, gozo y gran conciencia.

“Es significativo, y tenemos que hacer notar, que después de un paro cardiaco, se pierde la conciencia en ocho segundos, y que las ondas cerebrales se vuelven planas; después de este espacio de tiempo, la totalidad de las ondas cerebrales dejan de funcionar, el cerebro ya no tiene la capacidad para recrear un modelo de mundo o un entorno; por lo tanto, la presencia de estas experiencias en el espacio tiempo en el que no se aprecia actividad, es algo notable”, comentó el Dr. Fenwick.

“La experiencia se produjo sin lugar a dudas cuando no existía flujo sanguíneo en el cerebro; por lo tanto, la conciencia parece continuar existiendo fuera del cerebro” continuó comentando el Dr. Fenwick.

En el pasado se pensaba que estas experiencias se solían producir en el intervalo de reanimación y que eran meramente anecdóticas. Sin embargo, recientes estudios en el que se ha rastreado todo vestigio de actividad eléctrica cerebral sugiere que no es así.

Este y otros estudios acaban por demostrar que la mente y el cerebro no son la misma cosa; parece que la mente puede funcionar sin el cerebro como una especie de campo electromagnético.

El Dr. Fenwick comentó que la idea de una mente que existe fuera del cuerpo, puede ayudar a explicar los fenómenos psíquicos. Basándonos en las entrevistas realizadas con sobrevivientes de la unidad coronaria de la ADA del Southampton General Hospital, en un estudio realizado anteriormente que fue publicado en 2001, los autores, el Dr. Peter Fenwick [neuropsiquiatra, NDT] consultor del Instituto de Psiquiatría de Londres, y el Dr. Sam Parnia, un colega investigador, clínico del Hospital de Southampton, el Dr. Parnia comentó: “Estas personas no tienen estas experiencias cuando deberían de producirse, es decir, cuando el cerebro aún presenta actividad… la tienen cuando el cerebro está muerto. Lo que podría dar una respuesta a la pregunta de si la mente o la conciencia es producto del cerebro o si éste es una especie de intermediario para la mente, que existe de una forma independiente”

El Dr. Fenwick también comentó: “Si la mente y el cerebro son independientes, a  continuación, nos lleva a preguntarnos sobre la supervivencia de la conciencia después de la muerte”.

Todo esto plantea, por lo tanto, la cuestión de la existencia de un componente espiritual en los seres humanos.

Los investigadores también pudieron excluir que estas personas hubieran sido tratadas con algún tipo de droga, ya que el procedimiento de atención de la unidad de cuidados coronarios intensivos del hospital fue la misma en todos los casos.

Fuente: (en inglés) 
http://www.scotsman.com/news/sci-tech/study-into-near-death-experiences-supports-theory-of-a-sixth-sense-1-664738 

Otra investigación realizada por Sam Parnia y Peter Fenwick proporcionó evidencias de que la consciencia continúa después de que el cerebro de una persona ha dejado de funcionar, y de que él o ella ha sido declarado muerto, lo cual apoya la veracidad del dualismo. El médico Sam Parnia y Peter Fenwick describen sus estudios de 63 víctimas de ataques al corazón, quienes fueron declarados clínicamente muertos, pero más tarde fueron revividos o resucitados (mediante técnicas médicas) y entrevistados. Cerca de un 10% reportó tener procesos de pensamiento lúcido, bien estructurado, con la formación de recuerdos y razonamiento durante el tiempo en que sus cerebros no estuvieron funcionando. Los efectos de la falta de oxígeno o de drogas fueron eliminados como factores. Los investigadores también encontraron que numerosos casos fueron similares.

Mientras que la ciencia se preocupa por saber si existe una conciencia independiente de la actividad cerebral, muchísima gente considera que una prueba contundente de la inmortalidad del alma son los numerosos testimonios de personas que han "regresado de la muerte", de aquellos que han estado clínicamente muertos por un breve lapso y han vuelto a la vida. Típicamente, estas experiencias incluyen verse a sí mismo fuera del cuerpo, un ascenso por un túnel oscuro con una luz al fondo, encuentros con parientes fallecidos y una inefable sensación de bienestar.

Pim Van Lommel
Lommel es un médico cardiólogo y científico holandés; desde el año 1977 y hasta el año 2003 trabajó como cardiólogo en el Hospital Rijnstate-Krankenhaus en Arnhem, Países Bajos, permaneciendo en esta función durante 26 años. A partir de 2003, Pim van Lommel ha trabajado principalmente en el área de la investigación de las ECM y los temas científicos aledaños; el doctor ha demostrado a través de un estudio prospectivo (que es un estudio longitudinal en el tiempo que se diseña y comienza a realizarse en el presente, pero los datos se analizan transcurrido un determinado tiempo, en el futuro) de 344 enfermos que fueron reanimados tras sufrir ataques al corazón. Van Lommel no es creyente, pero rechaza, tal como enseñan algunos científicos hoy, que la conciencia sea producto o efecto de la función cerebral.

"La conciencia no está en el cerebro. Sobrevive a la muerte", afirma Pim Van Lommel

Este heterodoxo holandés habla de la muerte como un cambio de conciencia. La muerte supone entrar en lo que él llama una conciencia no local, sin tiempo ni espacio.

Este cardiólogo e investigador publicó su estudio prospectivo con 344 supervivientes de paro cardíaco, para medir la frecuencia, la causa y el contenido de las ECM que estos experimentaron. Dicho estudio fue publicado en la revista científica The Lancet en diciembre de 2001, con un informe titulado: Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) en supervivientes de paro cardíaco; un estudio prospectivo en Holanda (En inglés: Near-death experience in survivors of cardiac arrest; a prospective study in the Netherlands).

Una experiencia cercana a la muerte es el informe [o el relato] de los recuerdos de todas las impresiones durante un estado especial de conciencia, incluyendo elementos específicos tales como la experiencia fuera del cuerpo, sentimientos agradables, y ver un túnel, una luz, parientes difuntos, o una revisión de la vida. En este estudio, 282 pacientes (82%) no tuvieron ningún recuerdo del período de inconsciencia; 62 pacientes (18%) sin embargo informaron haber tenido una ECM con todos los elementos clásicos mencionados antes. Entre los dos grupos no hubo diferencia en la duración del paro cardíaco, ni el período de inconsciencia, intubación, medicinas, miedo a la muerte antes del paro cardíaco, género, religión, educación ni conocimiento previo sobre las ECM. Se informó con más frecuencia haber tenido una ECM en edades por debajo de los 60 años, en aquellos que tuvieron más de una resucitación cardiopulmonar (CPR) durante su permanencia en el hospital, y entre los que tuvieron ECM previas. Los pacientes con defectos de memoria después de una larga y complicada resucitación cardiopulmonar informaron con menos frecuencia haber tenido una ECM.

Las ECM no son meras alucinaciones ni intervienen las endorfinas. El regreso siempre es abrupto y doloroso. Además, no se pierde la identidad propia, y las personas ven y escuchan todo lo que ocurre a su alrededor, pese a estar en otro estado, sin tiempo ni espacio.

Los que viven una ECM constatan la existencia de una conciencia no local, lo que comúnmente es denominado como alma (más allá de la muerte física).

Antes estas investigaciones, hubo muchos escépticos que refutaron las conclusiones de Van Lommel; un caso concreto es la publicación de Michael Shermer, quien refutó al doctor con opiniones expresadas en el diario especializado “Scientific American”. Ante las declaraciones de Shermer, el doctor Lommel expresó: “Yo siempre habría esperado un artículo bien documentado y científico, y no sé cuan rigurosa fue la revisión editorial del artículo de Shermer por parte del personal de redacción de la revista antes de su publicación. Mi reacción a este artículo escrito por Shermer se debe a que soy el autor principal del estudio publicado en The Lancet, diciembre 2001, titulado Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) en supervivientes de paro cardíaco; un estudio prospectivo en Holanda. Lo que Shermer escribe acerca de las conclusiones de nuestro estudio, así como del efecto de la estimulación magnética y eléctrica del cerebro, me obliga a escribir este texto, porque estoy en desacuerdo con sus teorías así como con sus conclusiones. Hay varias teorías que deberían explicar la causa y el contenido de las ECM. La explicación fisiológica: la ECM se experimenta como resultado de anoxia en el cerebro [anoxia = falta de oxígeno]; posiblemente también esté causada por la liberación de endorfinas, o por el bloqueo del receptor NMDA. Pero en dicho estudio no hubo diferencia en la duración del paro cardíaco ni el período de inconsciencia, intubación, medicinas, miedo a la muerte antes del paro cardíaco. En nuestro estudio todos los pacientes tuvieron un paro cardíaco; ellos estaban clínicamente muertos, inconscientes, debido a un insuficiente suministro de sangre al cerebro, ocasionado a su vez por una inadecuada circulación sanguínea, respiración, o ambas. Si en esta situación no se comienza con la resucitación cardiopulmonar [CPR] antes de 5-10 minutos, se produce un daño irreparable en el cerebro y el paciente morirá. De acuerdo con esta teoría, todos los pacientes en nuestro estudio deberían haber tenido una ECM; todos estuvieron clínicamente muertos debido a anoxia del cerebro causada por la inadecuada circulación de la sangre al cerebro, pero solo 18% de ellos informaron haber tenido una ECM. La explicación psicológica: la ECM está causada por temor a la muerte. Pero en nuestro estudio solo un porcentaje muy pequeño de pacientes dijeron haber tenido miedo los segundos que precedieron al paro cardíaco, puesto que sucedió de forma demasiado repentina como para que se dieran cuenta de lo que les estaba pasando. Sin embargo, el 18% de los pacientes informó haber tenido una ECM. Y la medicina que se les dio tampoco tuvo influencia. Sabemos que los pacientes con paro cardíaco se quedan inconscientes en cuestión de segundos, ¿pero cómo sabemos que el encefalograma (EEG) se queda plano en esos pacientes, y cómo podemos estudiar esto? Se ha descubierto que la circulación cerebral se detiene completamente en el paro cardíaco debido a la fibrilación ventricular (VF) durante las pruebas de umbral [threshold testing] en la implantación de desfibriladores internos. Este completo modelo isquémico cerebral se puede utilizar para estudiar el resultado de la anoxia [falta de oxígeno] del cerebro”.

Este cardiólogo también plantea que la neuroplasticidad ha demostrado que la conciencia puede cambiar la estructura física y el funcionamiento del cerebro, a esto lo llama distorsión no localizada y significa que la conciencia tiene un impacto que puede afectar la materia; para ello, el doctor cita los estudios que se han realizado en meditadores prolongados.

La meditación, como práctica, puede desencadenar cambios moleculares específicos en el cerebro humano. El grupo que realizó esta investigación incluyó a científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison (UWM). En asociación con unos investigadores de Francia y España, el equipo de UWM demostró en un nuevo estudio que la práctica de la meditación de la atención plena (mindfulness) durante todo un día puede provocar estos efectos en los practicantes experimentados, en comparación con los principiantes, informa PsychCentral y la página oficial de la Universidad de Wisconsin-Madison. Aquí puede leerse la investigación: Experienced Mindfulness Meditators Exhibit Higher Parietal-Occipital EEG Gamma Activity during NREM Sleep que afirma que tras haber meditado durante unas 8 horas, los individuos más experimentados exhibieron diferentes niveles de capacidades de regulación génica frente a los individuos con poca experiencia, así como unos niveles reducidos de genes de moléculas proinflamatorias en sus cuerpos. Ambos rasgos potencialmente ayudan a los meditadores expertos a aliviar los efectos del estrés mucho más rápido de lo habitual.


Este es el primer documento que muestra unas rápidas alteraciones en la expresión génica en los individuos que practican la meditación de la atención plena, dijo el investigador Richard J. Davidson, quien también es autor del nuevo documento, que está detallado en la revista Psychoneuroendocrinology.

sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XXI

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Sam Parnia
Es profesor asistente de medicina de cuidados críticos en la Universidad Estatal de Nueva York, donde dirige el proyecto de investigación "Resurrección" (Resuscitation Research) y es miembro de la unidad de medicina pulmonar y cuidados críticos de la Universidad de Cornell en Nueva York. Es conocido por ser un destacado experto en la investigación de las ECM. Fundó el Grupo de Investigación de la Conciencia (Consciousness Research Group), y es presidente de la Fundación para la Investigación Horizonte (Horizon Research Foundation). Se graduó en la Escuela de Medicina "Guys and St. Thomas" de la Universidad de Londres, donde pasó a obtener su doctorado en biología celular y molecular por la Universidad de Southampton en el Reino Unido.

Completó su formación de postgrado en medicina interna, crítica y pulmonar en la Universidad de Southampton, la Universidad de Londres, y el Centro Médico Weill Cornell en Nueva York. Es miembro del "Royal College of Physicians" y ha servido como miembro en el "Cornell and Columbia Medical Centers Cardiac Arrest Resuscitation Committee",  junto con el "Southampton University Trust Hospitals Cardiac Arrest Resuscitation Committee", donde puso en marcha el primer estudio de habilidades cognitivas y procesos mentales que ocurren durante un paro cardiaco en el Reino Unido. Además ha publicado numerosos artículos en revistas científicas sobre medicina pulmonar y mecanismos de los procesos cognitivos asociados a paro cardíaco. Además, colabora con "The New England Journal of Medicine", así como la revista "Resuscitation and critical care medicine". Su trabajo ha sido presentado en varias reuniones científicas nacionales e internacionales. Los resultados de sus estudios se publicaron en la revista médica "Resuscitation".

El Dr. Sam Parnia ha hecho numerosas apariciones en diversos medios de comunicación como CNN, NBC, New York Times, Newsweek, Time y BBC, donde es presentado como orador, columnista y conferenciante. Su investigación pionera sobre las ECM fue presentada en la BBC y Discovery documentary, con su documental "The Day I Died" (El día en que morí). Sam Parnia es autor del libro "¿Qué sucede cuando morimos?" el cual ha sido traducido a nueve idiomas diferentes y su segundo libro se llamó "El Efecto Lázaro", publicado en 2012. También ha colaborado como asesor para la creación de numerosos documentales de la BBC, Discovery Channel y el National Geographic, que incluyen "El día en que morí", y "En el momento de la muerte" (At the Moment of Death). Además, el Dr. Parnia es el líder del estudio AWARE el cual es promovido por Parnia y la ONU para estudiar la conciencia y las ECM.

El Dr. Parnia comenta en una entrevista realizada por Wired que “la muerte no es un momento en el tiempo, sino que es un proceso. Antes del descubrimiento del RCP (reanimación cardiopulmonar) se llamaba muerte (irreversible) a la detención del corazón, pero hoy sabemos que no es así”. De hecho, el Dr. Parnia indica que durante su carrera ha visto resucitar a personas que se han mantenido hasta 30 minutos en estado de muerte clínica. Es más, el Dr. Parnia indica que las células del cerebro pueden mantenerse utilizables hasta 8 horas después de que el bombeo de sangre se detiene. Sin sangre el cerebro deja de funcionar, pero aun así las personas que vuelven de ese estado recuerdan cosas que sucedieron entre su muerte clínica y su resurrección.

Parnia indica que es posible que la idea histórica de que los procesos electroquímicos en el cerebro crean la conciencia pueden no ser correctos, y que es posible que exista algo en el cerebro que aún no hemos descubierto, y que tal vez la conciencia esté totalmente separada de él.

Cuando las personas descubrieron el electromagnetismo (fuerzas que no se podían ver, tocar o medir), muchos científicos hicieron burla de ello; en este sentido, Parnia indica que no existen experimentos que avalen que la conciencia esté ligada al cerebro, por lo que debe existir otra correlación. El estudio AWARE busca responder y aportar a la comprensión de la conciencia.

Parnia menciona que los pasos que están siguiendo se dividen en dos partes: entre la conciencia y el cerebro:

- Para ver qué sucede en el cerebro, están haciendo mediciones con sensores especiales no invasivos y en tiempo real, para monitorear la actividad cerebral durante el periodo de muerte clínica.

- Por otra parte, está la comprensión de la conciencia, para lo cual se busca entender cómo se aloja en el cerebro. ¿Qué ayuda a una persona a estar consciente o inconsciente?, ¿Cómo podemos utilizar esta información para ayudar a personas que parece que están inconscientes? Son incógnitas que el estudio AWARE está abierto a responder.

“Actualmente estoy estudiando cómo la conciencia puede estar presente en personas que han ido más allá del umbral de la muerte (EMC)... todo lo que podemos decir por ahora es que los datos sugieren que la conciencia no se aniquila” dice Parnia.

 ¿Qué sucedería si en realidad la conciencia no fuese parte del cerebro?... si no se aniquila durante la muerte clínica, ¿dónde se aloja? No queda más que esperar mayores resultados del estudio AWARE que se inició en el año 2008 y que ha estado recopilando información.

En el año 2014, en un artículo que fue escrito por M.J. Stephey y publicado el 18 de Septiembre de 2008 al diario estadounidense Time, el Doctor Parnia y sus colegas anunciaron su primer descubrimiento, resultado de su Proyecto sobre la Consciencia Humana (Human Consciousness Project) que es un estudio intensivo de tres años (2005-2008) sobre las experiencias fuera del cuerpo; en este proyecto colaboraron 25 centros médicos de los Estados Unidos, Canadá y Europa y han estudiado 1.500 casos de supervivientes a ataques cardiacos.

Time habló con Parnia sobre los orígenes del proyecto, su escepticismo y la diferencia entre mente y cerebro. A continuación, algunos apartes de la entrevista:

- ¿Qué tipo de métodos utilizará este proyecto para verificar la veracidad de lo que la gente dice haber vivido como ECM? Parnia responde: Cuando tu corazón deja de latir, no hay sangre llegando a tu cerebro. Entonces, lo que sucede es que desde los primeros 10 segundos aproximadamente, la actividad cerebral se detiene. Paradójicamente, el 10% o 20% de la gente que han regresado a la vida después de ese periodo de tiempo, que pudo haber sido entre cinco minutos o más de una hora, aseguran haber estado conscientes. Entonces, el punto clave en estas situaciones, es determinar, si ese estado de consciencia es real o ilusorio. La única manera de determinarlo es tener fotos sacadas desde el techo de la habitación, porque la gente asegura que pueden verlo todo desde el techo de la misma. Por lo tanto, si nosotros obtenemos una serie de 200 ó 300 personas que estuvieron clínicamente muertas, y que pudieron volver de ese estado y contarnos qué es lo que nosotros estábamos haciendo en la habitación durante ese lapso de tiempo y comparamos sus relatos con las fotos sacadas desde el techo, podremos así confirmar si su estado de consciencia realmente continuó a pesar de que su cerebro no estaba funcionando.

- ¿Cómo se relaciona este proyecto con la percepción de la muerte que tiene la sociedad? Parnia responde: La gente muy comúnmente percibe la muerte como un momento. O estás vivo o estás muerto. Esto es solo una definición social de la muerte. Pero la definición clínica de la muerte es otra: es cuando tu corazón, y tus pulmones dejan de funcionar, y en consecuencia el cerebro mismo deja de trabajar. Cuando los doctores iluminan con una linterna las pupilas de un paciente es para determinar que no hay ningún reflejo presente en el mismo. El reflejo del ojo esta generado por el tronco encéfalo que se encuentra en la cavidad craneal y es el área del cuerpo que nos mantiene vivos; si deja de funcionar, es que el cerebro mismo ya no está funcionando. En ese momento llamo a una enfermera para poder certificar que el paciente ha fallecido. Hace 50 años nadie sobrevivía después de algo así.

- ¿Cómo está la tecnología cambiando la percepción de que la muerte es un momento?
Parnia responde: Hoy en día la tecnología ha mejorado hasta el punto de que podemos resucitar a algunos pacientes. De hecho, se están desarrollando drogas, quién sabe si saldrán al mercado, que podrían reducir el proceso de daño celular del cerebro y por ende, de la muerte. Imagínese a Ud. mismo diez años más allá y que puede darle a su paciente (cuyo corazón acaba de pararse) una droga tan impactante que ralentiza todo tanto, que lo que sucedería en una hora se pospone dos días. A medida que la medicina avance en casos así, iremos teniendo cada vez más cuestiones éticas qué resolver. Pero ¿qué es lo que le sucede al individuo durante ese lapso de tiempo? Porque hay una falta de flujo sanguíneo, las células tratarán de mantenerse vivas; para eso comienzan, dentro de un lapso de cinco minutos, a dañarse o cambiar. Después de una hora más o menos, el daño es tan grande que aunque intentemos reactivar el latido del corazón, la persona no podrá recuperarse porque sus células cambiaron demasiado. Luego, las células continuarán el cambio hasta que en un par de días el cuerpo se descompone. Así que no es un momento, sino un proceso que comienza cuando el corazón deja de latir, y termina con la completa descomposición de las células del cuerpo. Sin embargo, lo interesante es ¿qué está sucediendo en la mente de la persona? ¿Qué le sucede a la mente humana y a la conciencia durante la muerte? ¿Se acaba inmediatamente, en cuanto el corazón se para? ¿Cesa la actividad a los dos segundos, a los dos minutos…? Porque nosotros sabemos que las células siguen cambiando durante ese tiempo. ¿Acaba a los 10 minutos, a la media hora, una hora después? Y es ese punto en el que no sabemos.

- ¿Cómo fue tu primera entrevista con alguien que aseguraba haber vivido una experiencia fuera del cuerpo? Parnia responde: Me hizo sentir muy humilde y me abrió mucho la mente, porque lo que ves es que, ante todo, son personas genuinamente honestas, que no están buscando fama ni atención. En muchos casos ni siquiera lo han compartido con nadie, porque temen lo que la gente pueda llegar a pensar sobre ellos. Tengo como 500 casos de personas que he entrevistado desde que empecé hace más de 10 años. Es la consistencia en la narración de las experiencias lo impresionante. También hablé con los médicos y enfermeras que estuvieron presentes cuando estas personas tuvieron la experiencia, y el relato de lo que los pacientes les han contado a ellos es igual al que me contaron durante la entrevista. Tengo estos casos documentados en mi libro “What Happens When we Die” porque quería que la gente tuviera ambos ángulos de la historia. No solo el lado de los pacientes, sino también el de los médicos, y ver cómo se siente el doctor que tiene un paciente que ha regresado y le cuenta lo que le ha ocurrido. Hablé con un cardiólogo que me dijo que nunca le había contado a nadie lo ocurrido porque no sabía explicar cómo su paciente podía ser capaz de describir con todo detalle cada cosa que él había dicho y había hecho. Realmente estaba tan asustado, que decidió no pensarlo más.

- ¿Por qué cree que hay tanta resistencia a estudios como el suyo? Parnia responde: Porque estamos tratando temas que sobrepasan los límites de la ciencia y trabajamos contra ideas preconcebidas y percepciones que están fuertemente arraigadas. Muchas personas mantienen la idea de que cuando uno muere, se muere y eso es todo. La muerte es un momento, o se está muerto o se está vivo.Todas esas cosas no son científicamente válidas… son creencias sociales muy asentadas. Si volvemos la vista a los finales del siglo XIX, los físicos de aquella época estaban trabajando con las leyes de Newton y creían realmente tener todas las respuestas a todo lo que había en el universo. Cuando miramos el universo que nos rodea, las leyes de Newton son perfectamente suficientes. Explican la mayoría de las cosas con las que tenemos que bregar. Pero después se descubrió que hay niveles más diminutos, más allá de los átomos, en los que las leyes newtonianas no funcionan. Se necesitó una nueva Física, y así surgió la Física cuántica. Si hablamos de la mente, la consciencia y el cerebro, hoy en día se asume que la mente y el cerebro son lo mismo y trabajan exactamente al mismo tiempo. Pero luego surgen estos casos extremos, donde el cerebro se apaga, y la conciencia no, y podemos ver cómo lo asumido no es tan real. Así, una nueva forma de ciencia es necesaria, como lo fue la Física cuántica.

Fuente: http://www.inspiracionplanetaria.com/quieres-saber-que-sucede-cuando-morimos

Existe otro estudio británico relacionado con la conciencia en el momento de la muerte. La investigación fue liderada por el científico Sam Parnia, de la británica Universidad de Southampton. Durante cuatro años se estudiaron más de 2.000 casos de infarto cardíaco en 15 hospitales del Reino Unido, Estados Unidos y Austria. De los sobrevivientes, el 39 por ciento experimentó algún estado de conciencia. De ellos, casi la mitad dijo haber tenido recuerdos, mientras que un 9% declaró haber vivido lo que se conoce como una "experiencia cercana a la muerte" (ECM).

Lo más interesante es que se verificó un caso que podría revolucionar el enfoque en la investigación del fenómeno. Un paciente dijo haber visto, desde la esquina de la sala de operaciones, los intentos de los médicos por reanimarlo. El relato es consistente con lo que ocurrió en la realidad, pero eso no es lo más sorprendente… "estuvo consciente -cuenta Parnia- durante un período de tres minutos durante los cuales no había pulso. Esto es paradójico, ya que típicamente el cerebro deja de funcionar entre 10 y 20 segundos después de que se detiene el corazón, y no vuelve a retomar la actividad hasta que el corazón reinicia sus latidos". Se pudo determinar que el paciente tenía conciencia en este período crítico porque manifestó haber escuchado dos pitidos de una máquina que emite sonidos cada tres minutos (un aparato que el equipo de investigación utiliza para saber cuánto dura la experiencia de los pacientes).

Según la ciencia oficial, todo está en el cerebro. Desde la óptica de las neurociencias (conjunto de disciplinas que estudian el sistema nervioso) se da la siguiente explicación con respecto a las ECM: éstas se deben a la forma en que interactúan las funciones vitales del organismo. En situaciones cercanas a la muerte, debido a un trauma o a un mal funcionamiento generalizado, el cerebro empieza a fallar. En estas circunstancias, se produce una revolución en la actividad cerebral: numerosos experimentos han demostrado que se liberan diversas hormonas y neurotransmisores que convierten al sistema nervioso en un verdadero caos. En ese estado de confusión, la conciencia realiza esfuerzos colosales para dotar de sentido a ese desorden. La actividad anormal del cerebro se interpretaría, entonces, como un "viaje al más allá", pero en realidad se trataría, ni más ni menos, que de alucinaciones. Esa es la postura predominante en las neurociencias, y logra mantener así la idea establecida de que la conciencia no es más que el resultado de la actividad química y eléctrica del cerebro.

Con todo, aunque en su mayoría los científicos están de acuerdo en considerar a las ECM como trampas de la mente, juegos engañosos producidos por el sistema nervioso en una situación límite, existen posturas diferentes a favor del dualismo (como las mencionadas en este capítulo). Un ejemplo de ello es la posición de Arturo Famulari, especialista en neurología cognitiva y del comportamiento y Director de Investigaciones Clínicas de FACENE (Fundación Argentina Contra las Enfermedades Neurológicas del Envejecimiento). Sin rechazar la posición tradicional que adjudica a la conciencia un rol dependiente del cerebro, Famulari advierte: "A mi criterio, son más exitosas las afirmaciones de aquellos investigadores que se animan a modificar el paradigma científico tradicional que las de quienes continúan con los ‘envases metodológicos tradicionales'. La explicación ‘científica' para todas y cada de una de las ECM es prácticamente la misma: el estado pre-mortem conlleva a una franca disminución de la llegada de sangre al cerebro… ésta a una disminución de su metabolismo que puede alterar aún más la expresión de los genes y la cantidad y calidad de electricidad y química que el cerebro necesita producir. Así son las cosas, hoy. Si ésta es la última y definitiva explicación a estos fenómenos, nadie se encuentra en condiciones de asegurarlo".

Famulari se refirió también a la controvertida investigación de la Universidad de Southampton, relacionada con el Dr. Sam Parnia: "El estudio de Parnia es interesante porque sostiene que es posible que pueda no ser correcta la idea histórica de que los procesos electroquímicos en el cerebro crean la conciencia, y que es posible que exista algo allí que aún no hemos descubierto, y que tal vez la conciencia esté totalmente separada de él".

La psicología y la psiquiatría también han propuesto sus propios modelos explicativos sobre ECM. Bruce Greyson (citado en referencias anteriores en este capítulo), psiquiatra de la Universidad de Virginia y una de las principales autoridades mundiales en la materia, resume algunas de esas teorías en The Handbook of Near-Death Experiencies ("Manual de experiencias cercanas a la muerte", 2009). Según Greyson, hay diversas explicaciones posibles. Una hipótesis afirma que el instante de la muerte es capaz de desencadenar recuerdos reprimidos del momento del nacimiento. Así, la paz que se percibe es compatible con la vida del feto en el útero; la experiencia de atravesar el túnel con la luz al fondo podría ser una evocación del pasaje por el cuello uterino hasta el momento del parto, en que aparece la luz cegadora del mundo exterior.

En cuanto a las vivencias que experimentan muchas personas, se ha postulado que pueden deberse a una necesidad psicológica (reconciliación con parientes fallecidos, por ejemplo), lo cual podría explicar por qué se dan incluso en ateos declarados. Otra explicación las interpreta como un mecanismo de defensa ante un evento nocivo como la muerte: la mente reacciona con una negación, generando una situación de bienestar que aleja a la conciencia de lo que sucede en su organismo. Esto trataría de explicar los casos de despersonalización, como salirse del cuerpo.

Ricardo Rubinstein, médico psicoanalista de APA (Asociación Psicoanalítica Argentina), recuerda que, según Freud, existen dos pulsiones o instintos básicos: de vida y de muerte. Estos últimos tienden a buscar un estado de vacío, de nirvana o estado cero. Ese alivio de las tensiones se puede asociar con situaciones de placer; la reducción de las tensiones genera sensaciones placenteras, que es lo que mucha gente experimenta en las ECM. Por otra parte, Rubinstein enmarca la representación de la muerte dentro de la categoría psicoanalítica de "angustia de castración", un estado de corte, de finitud, de pérdida. Ante estas situaciones límite, la psique buscaría, nuevamente, una respuesta evasiva que la aleje de ese momento de angustia.

Estas interpretaciones no son necesariamente incompatibles con las explicaciones fisiológicas, y hasta podrían considerarse complementarias. Sin embargo, chocan de frente con quienes creen firmemente que lo que ocurre durante las ECM es real. Muchos de sus defensores, en sintonía con las experiencias beatíficas y hasta místicas que han vivido, se declaran creyentes religiosos (mayormente cristianos, aunque hay también de otros cultos).

Si bien hay diversas explicaciones científicas para este fenómeno, ninguna es capaz de explicar claramente todos los alcances de las ECM, las cuales no tienen una explicación médica definitiva. Han existido más de 20 explicaciones distintas para las ECM, y cubren cualquier posibilidad factible, ya sea fisiológica, psicológica, biológica o cultural, pero la verdad es que ni siquiera una de ellas tiene sentido, incluso para los escépticos; por eso es que hay tantas explicaciones.

A continuación, se relacionan algunas referencias para que el lector tenga mayores argumentos:

- BBC documentary (2003) The Day I Died. Versión española: Estuve muerto, "Documentos TV", TVE (2005).
- Bedford, James; Kensington, Walt (1976) El experimento Delpasse. Un descubrimiento en el reino entre la vida y la muerte. Barcelona: Martínez Roca.
- Beyond the Mind-Body Problem: New Paradigms in the Science of Consciousness. An International U. N. Symposium Featuring. New York: United Nations (2008), <http://www.mindbodysymposium.com/>
- Blackmore, Susan (1991) "Near-Death Experiences: in or out of the body?" Skeptical Inquirer, 16 (1991), pp. 34-35.
- Fenwick, Peter; Fenwick Elizabeth (1997) The truth in the light: an investigation of over 300 near-death experiences. New York: Berkley Books.
- Gherardi, Carlos, R. (2008) "A 40 años del "Informe Hardvard" sobre la muerte encefálica", Medicina (Buenos Aires), Vol. 68, 5 (2008), pp. 393-397.
- Gherardi, Carlos, R. (1997) "La muerte cerebral y la muerte", Medicina (Buenos Aires), Vol. 57, 1 (1997), pp. 114-118.
- Kübler-Ross, E. (1975) Death: the final stage of growth. Prentice Hall (New Jersey): Englewood Cliffs.
- Kübler-Ross, E. (1969) On death and dying. New York: Macmillan.
- Lommel, Pim Van, et al. (2001) "Near-death experience in survivors of cardiac arrest: a prospective study in the Netherlands", The Lancet 358 (2001), pp. 2039-2045.
- Moody, Raymond A. (1975) Life after Life. The investigation of a phenomenon - survival of bodily death. New York: Bantam Books.
- Parnia, Sam (2006) What happens when we die. A groundbreaking study into the nature of life and death. Carlsbad (USA): Hay Hause.
- Pérez Tamayo, Ruy (2005) "El médico y la muerte", en Rivero Serrano, O.; Tanimoto, Miguel (coords.) El ejercicio de la medicina en la segunda mitad del siglo XX (Parte III). México: Siglo XXI, pp. 277-290.
- Popper, Karl R.; Eccles, John C. (1980) El yo y su cerebro. Barcelona: Labor.
- Rogo, Scott D. (1991) La existencia después de la muerte. Argumentos en favor de la supervivencia después de la muerte corporal. Madrid: Apóstrofe.
- Sabom, Michael (1998) Light and death: one doctor´s fascinating account of near-death experiences. Michigan (USA): Zondervan Publishing House.
- Sartori P., Badham P., Fenwick P. (2006) "A prospectively studied near-death experience with corroborated out-of-body perceptions and unexplained healing", Journal of Near-Death Studies (London) 25, 2 (2006), pp. 69-84.
- Scaraffia, Lucetta (2008) "Los signos de la muerte. A cuarenta años del Informe Harvard", L’Osservatore Romano, 03/09/2008.
- Thomas, Louis-Vincent (1983) Antropología de la muerte. México: F.C.E.
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-http://www.clarin.com/viva/vida_despues_de_la_muerte-sam_parnia-mas_alla_0_1329467183.html
- https://www.scribd.com/doc/203834647/Las-pruebas-cientificas-de-la-existencia-del-alma-23-cientificos-medicos-e-investigadores-presentan-la-evidencia

Videos del Dr. Parnia (en inglés)
https://www.youtube.com/watch?v=w1JarYYWDfQ 
https://www.youtube.com/watch?v=qviKvjNecCQ 
https://www.youtube.com/watch?v=WoCp5UOMonI

Publicacion en inglés: http://iands.org/news/news/front-page-news/930-aware-study-a-two-others-receive-templeton-grants.html 

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte XX

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Sir John C. Eccles
Eccles fue sin duda una personalidad científica imprescindible en el campo de la neurofisiología en el siglo XX. En 1963 recibió el Premio Nobel por sus trabajos sobre el mecanismo iónico de excitación e inhibición de las sinapsis cerebrales. Eccles fue un dualista convencido; calificó su propuesta como “dualismo interaccionista” y defendió con profunda convicción la existencia de realidades o sustancias mentales frente a las puramente físicas en el universo. En su obra “The Wonder of Being Human” (New York, The Fee Press, 1984) expone los avances científicos que permiten localizar qué partes del cerebro están implicadas en los movimientos voluntarios, los cuales son irreductibles a explicaciones causales fisiológicas.

Eccles fue siempre un convencido detractor de las teorías emergentistas. El emergentismo referido a la evolución del ser humano implica, en definitiva, la propuesta de que las facultades mentales, la capacidad creativa y artística, la racionalidad, las emociones, el compendio de caracteres que constituyen la esencia diferencial de nuestra condición humana, han aparecido en el curso de la historia de la vida por azar, como efecto y producto de un dinamismo evolutivo no guiado a propósito alguno (que es la teoría de la evolución). En otras palabras, estos atributos serían meramente fruto de un proceso de auto-organización de la materia que permitiría la aparición de funciones novedosas en los seres vivos de forma gradual y paulatina. El emergentismo, sin caer en el materialismo radical fisicalista, asume la distinta naturaleza de las realidades mentales con relación a lo puramente físico pero las interpreta como propiedades que nacen como consecuencia de la mera organización de la materia por causas estrictamente naturales.

Para Eccles, el emergentismo era puramente un artificio dialéctico, una etiqueta que nada explica, un nombre sin contenido real. Hablar de emergencia es simplemente señalar que existe algo y que ese algo, en un momento anterior en el tiempo no existía. Es dar testimonio de una novedad, pura y simplemente. Existen dos tipos de explicación, una explicación puramente descriptiva y una explicación de naturaleza justificativa. El emergentismo forma parte del primer tipo y como tal, no nos sirve para entender y explicar la causa y el origen de la aparición de todas las facultades específicas del ser humano.
 
Para Eccles, decir que las características específicamente humanas surgen de la materia por “emergencia” (en la supuesta evolución) supone un ejercicio de materialismo reduccionista y pseudocientífico inaceptable, ya que, en su opinión, la ciencia no proporciona ninguna base para tal doctrina. Se trata en realidad de una consecuencia necesaria de la asunción del paradigma materialista como un prejuicio. Decía Eccles: “El materialismo carece de base científica y los científicos que lo defienden están, en realidad, creyendo en una superstición. Lleva a negar la libertad y los valores morales, pues la conducta sería el resultado de los estímulos materiales… niega las experiencias más importantes de la vida humana: nuestro mundo personal sería imposible… los sentimientos, las emociones, la percepción de la belleza, la creatividad, el amor, la amistad, los valores morales, los pensamientos, las intenciones… todo nuestro mundo en definitiva. Y todo ello se relaciona con la voluntad; es aquí donde cae por su base el materialismo, pues no explica el hecho de que yo quiera hacer algo y lo haga”.

Frente a esta reivindicación de espiritualidad en nuestra naturaleza humana, se ha difundido en las últimas décadas la visión de un profundo reduccionismo biológico que personifica como nadie el famoso divulgador científico Carl Sagan, quien dice en su obra “Cosmos” lo siguiente: “Yo soy un conjunto de agua, de calcio y de moléculas orgánicas llamado Carl Sagan. Tú eres un conjunto de moléculas casi idénticas, con una etiqueta colectiva diferente. Pero ¿es eso todo? ¿No hay nada más aparte de las moléculas? Hay quien encuentra esta idea algo degradante para la dignidad humana. Para mí es sublime que nuestro universo permita la evolución de maquinarias moleculares tan intrincadas y sutiles como nosotros”

La cuestión no es si este reduccionismo biológico es “sublime” o “degradante”. Lo que importa es si existe base racional para sustentarlo sobre el conocimiento científico adquirido de la realidad. Veamos lo que dice al respecto el filósofo Carlos Javier Alonso en su libro “La agonía del cientificismo” (Eunsa, 1999): “Como estas tesis caen fuera del ámbito de la ciencia, Sagan las presenta como si fueran conclusiones científicas, recurriendo a veces a técnicas propagandísticas. No las argumenta; las repite una y otra vez, cantando sus excelencias, como si se tratara de convencer a su público mediante imágenes y eslóganes… Sagan intenta reducir toda la realidad a los datos de las ciencias naturales, pero (como todo reduccionismo) también el de Sagan lleva a un callejón sin salida. En efecto, que el hombre se reduzca a su composición físico-química no es una conclusión de la física ni de la química ni de la biología; es una afirmación filosófica. Las ciencias proporcionan datos sobre la constitución de la materia, pero no pueden afirmar que todo se reduce a estos datos. Esta afirmación no puede basarse en los métodos ni en los resultados de las ciencias”.

Sir John Eccles era muy contundente a este respecto. En una ocasión, en un debate televisivo Jacques Monod le tildó de “animista”. Eccles no dudó en calificar a Monod de “supersticioso”, según él mismo explicó, “porque presentaba su materialismo como si fuera científico, lo cual no es cierto: es una creencia y de tipo supersticioso”.

Para Eccles, los fenómenos del mundo material son causas necesarias pero no suficientes para las experiencias conscientes y para mi «yo» en cuanto sujeto de experiencias conscientes. Eccles creía que en nuestra existencia hay un misterio fundamental que trasciende toda explicación biológica del desarrollo del cuerpo (incluyendo el cerebro).

El emergentismo de la conciencia dice que la conciencia es un subproducto de la materia, y tratan de explicarlo a través de la evolución darwiniana o por la ciencia biológica, pero la conciencia tiene inmensas profundidades que no pueden explicarse a través de ninguna investigación sobre su instrumento físico de manifestación, es decir, el cerebro.

Algunos científicos han llegado a creer erróneamente que el yo, la conciencia, el alma o la percepción individual es un proceso de las células cerebrales únicamente, pero no han realizado ni un solo experimento para demostrar cómo las células en el cerebro, podrían conducir al pensamiento, la conciencia y la percepción individual del ser humano. Esto sería tan absurdo como si intentáramos fijarnos en una célula cerebral bajo un microscopio y decir: esta celda del cerebro piensa que estoy enamorado y esta otra piensa que hoy no quiero ir a trabajar; esto no tiene sentido pero algunos científicos de mentalidad ultra cerrada, pseudoescépticos, actualmente lo sostienen como algo “científico”.

Sir John C. Eccles indica que el cerebro no es una estructura lo suficientemente compleja para dar cuenta de los fenómenos relacionados con la conciencia, por lo que hay que admitir la existencia independiente de una mente autoconsciente, de una conciencia no local, de una psique, o de un alma, distinta del cerebro físico y que forma parte de una realidad no material, que ejerce una función superior de interpretación y control humana.

Tampoco los mecanicistas ortodoxos han hallado ni ofrecido los soportes biológico-neurológicos que servirían de estructura básica a las actividades de conciencia, libertad y voluntad propia. Tampoco han mostrado los mecanismos cerebrales que expliquen de manera exacta la interacción entre cuerpo y cerebro. Por otro lado, algunos científicos ortodoxos han tratado de llegar a la conclusión errónea, de que lo que observamos indica que las células originan conciencia como un subproducto; estos científicos dicen: "aquí está una foto de la tristeza; aquí está una foto de la alegría"… pero esto no es más que el efecto de la conciencia (no es algo que demuestre su causa o su origen), sino la consecuencia de la actividad que produce la misma conciencia.

Suponiendo que esa teoría es cierta, la cual afirma que solamente las células y los químicos son los que "generan" la conciencia, no debería haber ningún informe de personas que pueden oír o ver cosas y mantener recuerdos, después de que toda actividad en su cerebro, medida con un electroencefalograma, se ha detenido, como es el caso de cientos y miles de personas que se han mencionado en las investigaciones antes relacionadas y en las que seguiremos exponiendo (un trabajo de más de 30 años y que se sigue desarrollando en la actualidad).

Si la gente puede mantener la conciencia, después de que su cerebro no refleja actividad electroquímica alguna, esto demuestra la idea de que la conciencia no local, información individual, psique o el alma, sobrevive más allá de lo físico.

Es por ello que el materialismo carece de base científica, y los científicos que lo defienden están, en realidad, creyendo en una superstición que lleva a negar algo que ellos mismos viven en su día a día (la libertad de decisión, la voluntad propia, los gustos, las interpretaciones, la individualidad, las emociones, etc.). Si la conducta es solamente el resultado de los estímulos materiales o electroquímicos, entonces el amor sería reducido al instinto sexual, pero esta teoría simplista por ejemplo, no explicaría cómo una persona se enamora y vive con otra persona, y no con una pareja distinta, aún teniendo esta otra persona que usted no elige, las mismas o mejores condiciones fisiológicas, biológicas, químicas y reproductivas, que la que usted decide que sea su pareja. Se puede decir que el materialismo, si se lleva a sus consecuencias, niega las experiencias palpables por cualquiera, como lo son la propia conciencia, la percepción de la belleza, la creatividad, el amor, la amistad, los pensamientos, las intenciones, etc., y todo esto se relaciona con la voluntad; es aquí donde se desmorona todo el materialismo científico, pues no explica el hecho de que yo quiera hacer algo y lo haga, o de que no quiera hacer algo y no lo haga. El materialismo no explica ninguna de estas realidades de forma clara.

Eccles también expresa que ningún científico ha podido demostrar o explicar cómo funciona la conciencia individual en cada ser humano, qué elementos electroquímicos o fisiológicos formarían esta conciencia individual y las diferencias de inteligencias y actitudes entre cada ser humano, pues cada uno es único. Tampoco han podido definir qué crea la conciencia y cómo se ejecuta, pero hay quienes de manera absurda se cierran a siquiera investigar o atacan prejuiciosamente a quienes se atreven a investigar de forma seria y objetiva estos temas.

Por otro lado, muchos ignoran uno de los más grandes misterios del universo, ese que nos indica que apenas aproximadamente el 5% de nuestro cosmos está hecho por átomos que conformarían la materia sólida, y que el 95% restante, está conformado por espacio (compuesto de Energía Oscura en un 70% y Materia Oscura un 25%). Esto no es ciencia ficción o charlatanería… es una verdad demostrada por la ciencia oficial actual (léase sobre la composición del universo). Ese 95% restante, que es la mayoría del Universo, no ha podido ser explicado ni por los científicos más sesudos. Lo más asombroso es que de ese 5% de materia ordinaria, que sí se ha podido detectar y que se calcula matemática y científicamente, se dice que "debe estar ahí", pero se desconoce dónde está detalladamente (debido a la complejidad de cada elemento). Es por ello que es una actitud dogmática, ciega y necia aquella de cerrarse a siquiera investigar o descalificar a ultranza a aquellos científicos serios que se atreven a indagar, saliéndose del campo de ese limitado 5% del mundo material que actualmente estudia la ciencia oficial.

La ciencia materialista ignora que somos materia-energía y conciencia, y que la vida humana es el resultado de la acción de estos elementos, de manera dinámica, como un todo y no como elementos separados. La conciencia (alma, psique y voluntad propia) es el elemento integrador que dota de unidad a cada ser (y en esto somos diferentes, superiores y mucho más complejos que todo organismo vivo conocido en el planeta tierra). El ser consciente se percibe a sí mismo, como una unidad de materia, psique y alma.