domingo, 24 de septiembre de 2017

La veracidad de la Biblia Parte VII

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Personajes de la Biblia
La Biblia no ha sido escrita como un libro de historia, sino como un libro que contiene mucha historia. Muchas figuras históricas son identificadas en sus páginas. Entre las listas más conservadoras, hay más de 100 personajes bíblicos que pueden ser identificados claramente en la historia secular.

Entre estos 100 personajes, miremos dos casos del AT que pueden ser fácilmente identificados en las fuentes seculares de la historia:
- Sisac, faraón de Egipto, mencionado en 1 Rey. 11:40 y 14:25. Hay numerosas inscripciones y registros históricos de este faraón. El registro de su campaña contra Palestina (que data del 924 a.C.) está escrito en la pared exterior sur del templo de Amón en Karnak, Tebas, de acuerdo con el relato bíblico. No hay duda de su autenticidad.
- Hofra, otro faraón de Egipto, es mencionado en Jer. 44:30. La historia confirma que él era, de hecho, el faraón de Egipto durante la época del profeta Jeremías y el rey Nabucodonosor de Babilonia. Hofra fue derrotado por Nabucodonosor en el año 572 a.C., y fue reemplazado por un general llamado Ahmose, como se confirma en los registros babilónicos.

El NT tiene su propia lista de personajes históricos entre los cuales tenemos a: Tiberio César, Poncio Pilato, Herodes, su hermano Felipe, Anás y Caifás, todos mencionados en Lc. 3:1, 2, en conexión con el comienzo de la predicación de Juan el bautista, quien introdujo a Jesucristo. Tiberio se encuentra en numerosas monedas romanas y vivió del año 42 a.C. hasta el año 37 d.C. Herodes el tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe, tetrarca de Iturea, son mencionados por Josefo, el famoso historiador judío del primer siglo.

Hay una inscripción en la piedra dedicada a Poncio Pilato que dice así: “Poncio Pilato, prefecto de Judea”. En arqueología se conoce como la piedra de Pilato, y está en el museo de Israel en Jerusalén.

Anás y Caifás son mencionados por Josefo como unos de los sumos sacerdotes judíos del primer siglo.

Poder confirmar más de 100 personajes bíblicos en la historia secular es algo impresionante y nos ofrece una prueba importante de la validez de las Escrituras. Pero, ¿qué podemos decir de la figura central de la Biblia: Jesucristo? ¿Confirma la historia que este hombre sí vivió, hizo milagros, murió crucificado y fue resucitado de la muerte?

Entre aquellos que mencionan a Cristo hay dos famosos historiadores romanos. Ambos escribieron en el siglo II y nacieron 50 años después de la muerte de Cristo:

* Tácito confirma a Cristo como el fundador del cristianismo
Publio Cornelio Tácito era un prominente senador romano que nació en el año 56 d.C. Su obra histórica más famosa, Anales, fue publicada en 115 d.C. Tácito confirma la conexión entre Cristo y Pilato y está de acuerdo con el registro bíblico de que esto ocurrió durante el reinado de Tiberio.

Veamos una cita de Tácito, tomado de Anales 15:44: “Consecuentemente, para deshacerse del informe, Nerón inculpó e infligió las torturas más exquisitas a una clase odiada por sus abominaciones, llamados cristianos por el populacho. Cristo, de quien se origina su nombre, sufrió la penalidad más extrema durante el reinado de Tiberio, a manos de uno de sus procuradores, Poncio Pilato, y una superstición más maliciosa, aunque comprobada en el momento, nuevamente surgió no solo en Judea, la primera fuente del mal, sino aún en Roma, en donde todas las cosas horribles y vergonzosas de todas partes del mundo encontraban su centro y se volvían populares”.

Tácito no era fanático de Cristo o del cristianismo. Muchos eruditos creen que ésta es una versión acertada de lo que Tácito escribió. Note que él confirma la existencia de Jesucristo como el fundador del movimiento cristiano y ratifica que Poncio Pilato era el gobernador (o procurador) que acusó a Cristo y lo condenó a la crucifixión (Mt. 27:2-22). Él también corrobora que todo esto sucedió durante el reinado de Tiberio César (Lc. 3:1). Todos los personajes y las fechas coinciden con la Biblia.

* Plinio confirma la existencia de Cristo
Plinio el Joven, cuyo nombre completo era Cayo Plinio Cecilio Segundo, era un senador romano que fue nombrado gobernador de Bitinia y Ponto en el año 110 d.C. En su posición como gobernador, él escribió numerosas cartas al emperador Trajano pidiéndole consejo. Una carta importante para este artículo se encuentra en su último libro, el 10, de cartas, y contiene referencias a los cristianos y a Jesucristo.

Durante este tiempo muchos acusaban a los cristianos de ser caníbales. Plinio decidió hacer una cuidadosa investigación. Para su sorpresa, él descubrió que la acusación era falsa.

“Ellos declararon que la suma total de su culpa o error, no llegaba a ser sino esto: ellos se reunían regularmente antes del atardecer en un día determinado para cantar versículos alternadamente entre ellos en honor a Cristo como si fuera dios y también estaban obligados por un voto, no con un propósito criminal, de abstenerse del robo, hurto y adulterio, comprometerse a no defraudar la confianza y no negarse a un depósito cuando fueran llamados a hacerlo para que lo restauraran” (Cartas 10.96.7-8).

Plinio tampoco era un fanático de los cristianos, pero en sus escritos él los menciona como si hubieran sido interrogados, condenados y aún muertos por ser seguidores de Cristo.

Estos dos famosos historiadores romanos no dejan dudas del origen del cristianismo y su primer mártir: Jesucristo.

Por otra parte, se puede decir que el historiador judío más famoso de esta época fue Flavio Josefo. Es bien conocido por dos obras: La guerra de los judíos y Antigüedades de los judíos. Él escribió ambos libros en griego para aparentemente llegar a las personas más educadas.

La guerra de los judíos no menciona a Jesús, excepto en unas versiones muy discutidas, pero el libro Antigüedades de los judíos menciona a Jesús en dos ocasiones. Si bien hay alguna controversia acerca de estos pasajes, pocos eruditos los rechazan totalmente. Hay dos frases en el relato más largo, llamado Testimonium Flavianum [Testimonio de Flavio], que suscitan más controversia: “…si es que alguien osara llamarlo un hombre” y “Él era el Mesías”. La pregunta es si Josefo, un judío, podría escribir estas frases o son insertos hechos por los cristianos en una fecha posterior.

En esta parte, el Testimonium Flavianum parece virtualmente ser una copia de todos los escritos de Josefo: “Alrededor de esta época vivió Jesús, un hombre sabio, si es que alguien osara llamarlo un hombre. Porque el hizo obras sorprendentes, y fue un profesor para ellos porque aceptaron la verdad con alegría. Él se impuso a muchos judíos y muchos de los griegos. Él era el Mesías. Cuando Pilato, después de oír que lo acusaban hombres prominentes entre nosotros, lo condenó a morir crucificado, aquellos que en primer lugar lo amaron no dejaron de amarlo, porque al tercer día, él se les apareció, su vida había sido restaurada. Los profetas de Dios habían profetizado esto e incontables cosas más acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamada así por él, hasta este día no ha muerto” (Antigüedades de los judíos, 18.3.3&63).

Si bien algunos cuestionan la credibilidad de este relato, el hecho es que todos los manuscritos en griego que han sobrevivido contienen la misma versión de este pasaje, sin diferencias significativas.

No hay evidencia de algún antiguo escritor que haya argumentado seriamente que Jesús no existió. Robert Van Voorst, un erudito moderno y teólogo, en su libro Jesus Outside the New Testament [Jesús fuera del Nuevo Testamento], escribió: “Ningún pagano o judío que se opongan al cristianismo han negado la historicidad de Jesús o ni siquiera la cuestionan” (2000, p. 15).

Otro hecho que no debe ser ignorado es que literalmente miles de cristianos en el primer siglo, incluyendo la mayoría de los 12 apóstoles, dieron su vida como mártires. Ellos no darían su vida por algo que supieran que era una mentira porque estos cristianos estaban en la mejor posición para saber si Jesucristo era una persona real porque fueron testigos oculares de su vida y obra.

Las profecías cumplidas
El cumplimiento de las profecías nos ayuda a comprobar que la Biblia es verdad porque no existe una evidencia más contundente que ésta. Este aspecto extraordinario nos conduce a reconocer la autenticidad de las afirmaciones de la Biblia de ser inspiración divina. Poderosamente, la Biblia valida su divina autoría mediante las profecías cumplidas. Por tanto, un estudio honesto de las profecías bíblicas mostrará convincentemente el origen sobrenatural de la Biblia.

Cuando usted piensa en lo difícil que es predecir lo que va a pasar mañana, y lo que implica predecir lo que va a pasar varios siglos después, es indudable que, de todo el contenido bíblico, la profecía sería la categoría en la que más fácilmente se harían aseveraciones falsas. Sin embargo, a pesar de que un gran porcentaje de la Biblia es profecía, ninguna de sus afirmaciones se ha comprobado que es falsa (si bien muchas afirmaciones tienen un cumplimiento que aún está en el futuro, varias profecías detalladas ya se han cumplido y en este libro se expondrán muchas de ellas). La Biblia es un libro profético que ha cumplido todas sus afirmaciones hasta ahora.

La Biblia relata el pasado distante con gran exactitud (y esto se puede certificar mediante las evidencias de la arquelogía) pero también narra el futuro (validando a través del cumplimiento de la profecía bíblica).

Algunos estudiosos afirman que la Biblia contiene más de 1000 profecías. La vasta mayoría de estas profecías ya ha sucedido y puede ser verificada por la historia secular. Actualmente, se habla de un promedio de 668 profecías que han sido cumplidas y ninguna ha sido jamás hallada falsa.

Los escépticos deben preguntarse: ¿Existiría la billonaria industria del juego y las apuestas si la gente pudiera realmente predecir el futuro clara y consistentemente? Estemos seguros que no sería así. Dado que el hombre por sí mismo es incapaz de predecir los eventos futuros, la profecía es un indicativo razonable de la inspiración sobrenatural.

Miremos dos ejemplos de profecías cumplidas (más adelante se expondrán otros casos concretos y argumentados de profecías cumpidas y evidencias que pueden ser verificadas).

Las profecías de Ezequiel
En el 589 a.C. Ezequiel anunció el juicio de Dios sobre la antigua capital fenicia de Tiro (Ez. 26 y 27). La profecía establece que Tiro sería arrasada en primer lugar por el rey babilonio Nabucodonosor. Más adelante, sería completamente destruida por una colisión de naciones, demolida como una roca, sus ruinas (e incluso su polvo) serían borrados y tirados al océano, convirtiéndose en un lugar para que los pescadores tiendan sus redes. Las naciones circundantes serían testigos del destino de Tiro y se rendirían sin luchar. Es una profecía muy detallada. Sorprendentemente, las condiciones de la profecía de Ezequiel se cumplieron hasta en el más mínimo detalle:
- Entre los años 586-573 a.C.  Nabucodonosor rey de Babilonia estableció asedio contra la ciudad de Tiro y la saqueó.
- En el año 370 a.C. un rey de Chipre conquista a la ciudad.
- En el 332 a.C.: Alejandro el Grande conquista a la ciudad. Primero, lideró una coalición de naciones en contra de Tiro, la demolió, la borró hasta dejarla en piedras y arrojó sus ruinas al océano. El antiguo emplazamiento se convirtió (y permanece hasta la fecha) en un lugar para que los pescadores locales coloquen sus redes a secar (General History for Colleges and High Schools [Historia General para Universidades y Colegios] Boston, Ginn & Co., p. 55).
- En el 1124 d.C. la ciudad cae en manos de los cruzados.
- En el 1291 d.C. la ciudad cae en manos de los ejércitos musulmanes de los mamelucos.

La nación de Israel
La profecía no es únicamente un fenómeno de la antigüedad sino que también se está cumpliendo en la actualidad ante nuestros ojos. Piensa en la nación de Israel. Los judíos eran el más insignificante de todos los pueblos en la época en que Dios los llamó a servirle (Dt. 7:7), sin un territorio y sin libertad, sirviendo como esclavos en Egipto. En ese tiempo, Egipto era la potencia mundial dominante; sin embargo, debido a una promesa que Dios hizo a un hombre llamado Abraham, a su hijo Isaac y a su nieto Jacob siglos antes, Dios rescató a los israelitas de su esclavitud con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, con señales y con milagros (Dt. 26:8). Dios les dio a los israelitas un territorio, hizo un pacto con ellos y les confió la Biblia. Israel era una nación apartada para Dios como testimonio para un mundo que le dio la espalda a aquel que los creó. Tristemente, la historia de Israel, así como la del mundo, era una historia de constante rebeldía en contra de Dios. Una y otra vez, el pueblo judío se rebeló, sufriendo la ira de Dios, humillándose, arrepintiéndose de su rebelión y regresando a Dios, y recibiendo su bendición una vez más, pero este proceso se repitió durante muchos años. Finalmente, Dios envió a naciones en contra de ellos (como lo hizo con la antigua ciudad de Tiro) y se llevó a los judíos de su territorio. En el año 70 de la era cristiana, las legiones romanas diseminaron a Israel, dispersando a los judíos alrededor del mundo, prohibiéndoles volver a entrar en su territorio. Los judíos estuvieron sin tierra por 1900 años. Sin embargo, Dios prometió a los judíos que, aunque él les sacaría de su territorio, ellos permanecerían como un pueblo con identidad y que regresarían a su tierra una vez más (Lv. 26:13-16; Neh. 1:8, 9; Dt. 30:1-5). En sí mismo, es un milagro que los judíos hayan sobrevivido y permanecido como un pueblo con identidad y sin territorio por 1900 años. Todas las otras naciones que alguna vez han perdido su tierra, son asimiladas por las naciones circundantes y pierden su identidad en unos pocos cientos de años, pero los judíos han permanecido y milagrosamente regresaron a Israel como su territorio oficial en 1948 cuando hicieron su declaración de independencia.

Otra referencia bíblica de esta profecía está en el libro de Amós en el año 760 a.C (Am. 9:15) quien predice que Israel sería restaurada como nación y nunca volverían a ser retirados de su tierra.

PARA REFLEXIONAR
- Como se ha planteado, sí es posible comprobar la veracidad de la Biblia y éste es el manual de instrucciones de Dios; por ende, debemos investigar su contenido con diligencia. Acepte el reto y sopese la evidencia usted mismo.
- Ningún otro libro nos proporciona más entendimiento de nuestras vidas, más esperanza para nuestro futuro, y un verdadero camino hacia una relación con Dios. Escudriñe la Biblia abiertamente y con honestidad y vea por sí mismo lo que el Creador del universo quiere decirle.
- Ningún otro libro se acerca siquiera a la Biblia, en cuanto a la cantidad de evidencias que soportan su credibilidad, autenticidad y autoría divina. Ciertamente, la Biblia es un libro extraordinario y nadie ha sido capaz de cuestionar su autenticidad con argumentos objetivos y pruebas reales.
- El origen de la Biblia es Dios. La afirmación de la inspiración divina puede parecer fantasiosa o irreal para algunos, pero un estudio cuidadoso y honesto de las escrituras bíblicas mostrará la veracidad de ellas.
- Para aquellos que no creen que Dios inspiró la Biblia, ¿cómo podemos explicar todos los argumentos, evidencias y pruebas presentadas anteriormente? ¿Qué razón convincente tenemos para rechazar la Biblia como revelación de Dios para el hombre? Debemos deponer nuestra disposición filosófica, examinar objetivamente la evidencia y pesar los hechos por nosotros mismos.
- Pruebe la Biblia obedeciéndola. En el fondo de la resistencia de muchas personas a creer en la verdad de la Biblia está su rechazo a obedecer lo que ésta dice. Desafortunamente, nuestra sociedad moderna describe la Biblia como un texto restrictivo, anticuado, con muy poca aplicación en nuestro mundo actual, pero Is. 40:8 afirma que “la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.
- ¿Cómo saber entonces que la Biblia es cierta? ¡Pruébela! Si es realmente la Palabra de Dios, entonces seguir sus instrucciones traerá bendiciones (Dt. 5:32, 33), con la dicha final de recibir vida eterna en la gloria de Dios. Este es el propósito de Dios para cada ser humano: él solo quiere lo que es mejor para nosotros, y por esto la Biblia debiera ser más que una curiosidad académica (debiera gobernar todo lo que hacemos). En síntesis, reciba la verdad de la Biblia y permita que Dios cambie su vida.
- La absoluta precisión de la Biblia sin duda revela cuán involucrado ha estado Dios en la preservación del libro que inspiró para que fuera nuestra guía.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La veracidad de la Biblia Parte VI



La supervivencia de la Escritura en el tiempo
La Palabra de Dios ha permanecido hasta hoy a pesar de las diferentes “luchas que ha tenido que librar” en el tiempo, la persecución y la crítica.

La Biblia ha librado una gran batalla para llegar hasta nuestras manos. Primeramente, su transmisión fue oral hasta la aparición de la escritura; en ese entonces la transmisión se hacía de generación a generación. Cuando la escritura aparece en las regiones de Mesopotamia, Egipto, y Asia Menor entonces se inicia una nueva fase: la transmisión escrita.

Esta transmisión escrita tenía que librar otra serie de obstáculos, pues los materiales en lo que se podía escribir eran poco duraderos; miremos algunos ejemplos:
- Papiro: usado hasta el tercer siglo d.C. Se tiene registro de papiros con una antigüedad que data del 2400 a.C. Este material se sacaba de una planta que se denominaba de esta manera.
- Pergamino: nombre que se le daba a las pieles de ovejas, cabras, entre otros animales, una vez que había sido rasqueteado todo el pelaje; era un material más duradero.
- Vitela: era el nombre que se le daba al cuero de ternero.

El material escrito se multiplica por medio de copias sucesivas que, como son hechas a mano por distintas personas, en distintos lugares y en diversas épocas, no están libres de errores y de alteraciones (sean accidentales o intencionales).

Con esto se da paso a una tercera fase, la de fijar y proteger de nuevas alteraciones al texto que se considera más autentico, estableciéndose de esta manera un texto oficial, autorizado y celosamente salvaguardado.

Supervivencia de la Biblia a través de la persecución
Otra lucha que ha tenido la Biblia es en el campo de la persecución. No hay libro que haya sido más atacado por sus detractores que la Biblia misma; han quemado muchos ejemplares de la Biblia, han tratado de destruirla, han prohibido su venta y su lectura, han vaticinado su exterminio y sus seguidores han sido sentenciados a persecución,  cárcel y muerte por parte de emperadores romanos, sectas religiosas, gobiernos, reyes, dictadores, comunistas, radicales, grupos terroristas, entre otros.

Por ejemplo, Diocleciano, emperador romano que promulgó un edicto para quemar todas las Escrituras de los cristianos, y privarles de libertad si persistían en su fe; 25 años después, Constantino, sucesor de Diocleciano, comisionó a Eusebio la preparación de 50 copias de la Escritura a expensas del imperio. Otro caso es el de Voltaire que afirmó en su tiempo que en 100 años tanto el cristianismo como la Biblia desaparecerían pero 50 años después de su muerte, la Sociedad Bíblica de Génova usó su imprenta y su casa para imprimir miles de ejemplares de la Biblia.

La arqueología
Contrario a lo que algunos piensan, la Biblia no es una recolección de mitos inventados acerca de personas que nunca existieron. La evidencia arqueológica ha desmentido repetidamente la idea de que las personas, lugares y sucesos en la Biblia fueron algo inventado.

La arqueología ha sido una fuente de gran reivindicación para la Biblia. En este campo, las investigaciones arqueológicas del Medio Oriente han demostrado que la Biblia es verdadera y precisa indefectiblemente en sus descripciones históricas.

La influencia de la arqueología en los estudios bíblicos ha sido profunda: “En su totalidad, tal evidencia como la arqueología, ha proporcionado tanto, especialmente en proveer manuscritos antiguos y lo relacionado a los libros de la Biblia, lo cual fortalece nuestra confianza en la exactitud sobre la cual el texto ha sido transmitido a través de los siglos… No solamente la sustancia principal de lo que se ha escrito, sino aún de las palabras; aparte de las variaciones menores que han sido transmitidas con notable fidelidad, de tal modo que no hay necesidad para dudar con respecto de cualquier enseñanza de las personalidades de la Biblia” (Millar Burrows, What Meaneth These Stones, pag.42).

En el ensayo clásico de Josh McDowell sobre evidencias históricas que apoyan la veracidad de la Biblia, el renombrado arqueólogo Nelson Glueck es citado diciendo: “Se puede establecer categóricamente que ningún descubrimiento arqueológico nunca ha disputado una referencia bíblica” (McDowell, Evidencia que Exige un Veredicto, Editorial Vida, 1982, Miami, Florida, p. 65 del original en inglés).

El Dr. William Albright, quien fuera probablemente la máxima autoridad en la arqueología del Medio Oriente de su tiempo (y una persona escéptica al Cristianismo), dijo esto acerca de la Biblia: “No puede haber ninguna duda que la arqueología ha confirmado la historicidad sustancial del AT”.

Posteriormente, en este libro se presentarán muchísimos ejemplos de cómo la arqueología autentica la confiabilidad de la Biblia. No hay ningún libro que sea tan antiguo y, a la vez, sea preciso en sus descripciones de lugares, personajes y hechos como lo es la Biblia.

Miremos varios ejemplos…

El éxodo de Israel
Revisemos el relato bíblico del éxodo de Israel de Egipto. Faraón, el monarca de Egipto, persiguió a los israelitas con un ejército de carruajes, arrinconando a Israel en el Golfo de Aqaba (el Mar Rojo). Milagrosamente, Dios dividió el Mar Rojo, permitiendo que Israel pasara por un puente de tierra. Los egipcios les siguieron en una persecución cercana, pero luego de que el último israelita cruzó, Dios soltó el agua dividida y ahogó al ejército egipcio. Los arqueólogos han descubierto algunas evidencias, reivindicando el relato bíblico del Éxodo, incluyendo las ruedas de los carruajes incrustadas en el coral, junto al puente de tierra al fondo del Mar Rojo (Exodus Revealed [La Revelación del Éxodo], video documental de Discovery Media Productions).

Lucas, el historiador
Analicemos la integridad de los autores de la Biblia, hombres que afirman ser inspirados por Dios. Tomemos el caso de Lucas, quien es el autor de un cuarto de todo el NT. Lucas es considerado un historiador con autoridad, uno de los más grandes de la antigüedad. El Dr. John McRay, profesor de Nuevo Testamento y Arqueología en la Universidad Wheaton en Illinois, explica: “El consenso general de los eruditos, tanto liberales como conservadores, es que Lucas es muy preciso como historiador. Él es erudito, elocuente, su griego alcanza calidad clásica, escribe como un hombre educado, y los descubrimientos arqueológicos están mostrando una y otra vez que Lucas es exacto en lo que tiene que decir” (John McRay, citado por Lee Strobel, El Caso de Cristo, Editorial Vida, 2003, Miami, Florida, p. 129 del original en inglés).

Sir William Ramsey, uno de los grandes arqueólogos de los tiempos modernos, declaró: “Lucas es un historiador de primer orden” (Sir William Ramsey, The Bearing of Recent Discovery on the Trustworthiness of the New Testament [Relevancia de los Descubrimientos Recientes en la Credibilidad del Nuevo Testamento], 1915, p. 222).

Nota: Posteriormente, se darán más ejemplos de arqueología y evidencias que pueden ser verificadas.

La geografía y la historia
- A través de los años, muchas han sido las críticas dirigidas en contra de la Biblia para desvirtuar su confiabilidad histórica. Algunas de esas críticas están basadas en la carencia de evidencias, de fuentes externas, que confirmen todo lo que la Biblia asevera. Al ser la Biblia un libro principalmente sobre asuntos religiosos, muchos argumentan que no es completamente imparcial y que por lo tanto no es confiable, a menos que se tengan evidencias extrabíblicas externas verificables. En otras palabras, según los críticos, la Biblia es culpable hasta que se pueda demostrar su inocencia, y la carencia de evidencias externas la coloca en un estado de duda.
- La norma utilizada para determinar la veracidad de los registros bíblicos es aplicada de manera muy diferente a la utilizada generalmente con otros documentos antiguos, aún cuando éstos, casi siempre, también contengan asuntos religiosos. Normalmente, todo documento se considera verídico, a menos que las evidencias presentadas muestren claramente lo contrario. Aún cuando no es posible verificar cada incidente de la Biblia, los descubrimientos arqueológicos desde mediados del siglo XIX han demostrado la confiabilidad y la autenticidad de la narrativa de la Biblia. Además, la Biblia es un libro histórico que está respaldado por la geografía, ya que la misma Biblia es sumamente precisa para describir lugares y nombres que cuadran con los registros encontrados hasta el momento.

El siguiente material está basado en una información de “Stones, Scripts and Scholars” Christianity Today, Vol.13, No.10; Feb.14, 1969, Págs.432-437.

Las tradiciones no confirmadas de la antigüedad no son automáticamente sospechosas; así pues, hay tres áreas de las cuales se recoge la evidencia:
- Las tradiciones: ejemplo, Homero, Herodoto, el Antiguo y el Nuevo Testamento.
- Las inscripciones: los monumentos con inscripciones, archivos reales, teatros, acuerdos, etc.
- Las ruinas materiales: edificios, obras artísticas, alfarería, armas, etc.

Lo que es reflejado en una fuente no necesariamente es reflejado en cualquier otra; sin embargo, la coronación máxima ocurre cuando las tradiciones son reflejadas en ambos lugares: en las inscripciones y en las ruinas materiales.

La naturaleza fragmentaria de la evidencia:
- Solamente una pequeña fracción de lo que fue hecho o escrito sobrevive.
- Solamente una pequeña fracción de sitios disponibles han sido estudiados.
- Solamente una pequeña fracción de sitios examinados han sido excavados.
- Solamente una pequeña fracción de un sitio de excavación es examinado.
- Solamente una pequeña fracción de los materiales, especialmente, materiales escritos, producidos por excavaciones, ha sido publicado.

En el caso de la Biblia, hay miles de fragmentos arqueológicos disponibles, materiales escritos, registros, inscripciones, objetos, excavaciones, estudios realizados y publicaciones serias por parte de profesionales reconocidos de diversas ramas, en relación con lugares, personajes e historia confirmados por fuentes extrabiblicas.  

domingo, 10 de septiembre de 2017

La veracidad de la Biblia Parte V

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Única en su circulación
- No hay libro que haya superado a la Biblia en lo que concierne a su lectura y publicación en más idiomas. Cuán errado estaba Voltaire al afirmar que la Biblia quedaría en el olvido.
- La Biblia es indiscutiblemente el libro de mayor venta en todos los tiempos, con millones de copias impresas (algunas fuentes hablan de 2 billones de copias impresas).
Una sola de las organizaciones distribuidoras reportó entregas sobre los 627.000.000 de Biblias en un año a nivel mundial (United Bible Societies, 1999).
- El Dr. Josh McDowell en su libro “Evidencias que exigen un veredicto” comparte una estadística muy interesante: “Hy Pickering dice que hace alrededor de 30 años a la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, para cumplir con las demandas de material que tenía, le era necesario publicar: una copia cada tres segundos, día y noche; 22 copias cada minuto del día y la noche; 1369 copias cada hora del día y de la noche; 32876 copias cada día del año. Y es profundamente interesante saber que este sorprendente número de Biblias se despachaba a varias partes del mundo en 4583 bultos que pesaban 490 toneladas”
- Año tras año, la Biblia es el libro más vendido en el mundo. El libro Guinness Records del Mundo dice: “Aunque es imposible obtener cifras exactas, hay poca duda de que la Biblia sea el libro más vendido del mundo y el libro más ampliamente distribuido”. En 2007, la revista The Economist estimó que se imprimían más de 100 millones de Biblias cada año. George Barna, un investigador americano muy conocido, informa que el 92% de las casas americanas tienen por lo menos una Biblia y muchas tienen dos o tres.
- Fue el primer libro en publicarse con el invento de Gutenberg (Versión Vulgata Latina).
- Fue el primer libro en traducirse (la Septuaginta o LXX, versión griega del AT hebreo, 250 a.C).
- Al llegar 1966, la Biblia entera había aparecido en 240 idiomas y dialectos, uno o más libros completos de la Biblia en 739 idiomas adicionales y un total de publicaciones de 1280 idiomas.
- El crítico tiene razón: “esto no prueba que la Biblia sea la Palabra de Dios”, pero muestra de manera muy real que la Biblia es única.

La persecución de los escritores bíblicos del NT
La persecución cristiana comenzó con Jesús mismo. A él se le preguntó directamente: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” Jesús no dio lugar a ambigüedades; sus primeras palabras fueron “Yo soy” (Mr. 14:61, 62). La élite de la religión en Jerusalén sabía lo que Jesús estaba diciendo; estaba muy claro para ellos que Jesús estaba afirmando ser Dios. Por esto, Jesús fue sentenciado a morir en una cruz romana por el crimen de blasfemia, convirtiéndose así en el primer mártir de lo que llegaría a ser la iglesia cristiana.

La persecución cristiana fue una parte vital de la historia de la iglesia primitiva. Cualquiera que crea que la vida, muerte y resurrección de Jesucristo fue un engaño creado por hombres y conjurado por un grupo de discípulos, debería verificar el legado del martirio. Once de los doce apóstoles, y muchos de los otros primeros discípulos, murieron por su adherencia a esta historia. Todos presenciaron los eventos de Jesús y defendieron su fe hasta la muerte.

Algunos se preguntarán: ¿qué tiene de especial este argumento, si muchos a lo largo de la historia han muerto como mártires por creencias religiosas? Morir por una creencia es una cosa, pero numerosos testigos oculares muriendo por una mentira es otra muy diferente.

Revisemos un registro de la primera persecución cristiana, recopilada de numerosas fuentes fuera de la Biblia, siendo la más famosa “Mártires Cristianos del Mundo de Fox”: 
- Alrededor del 34 d.C., un año después de la crucifixión de Jesús, Esteban fue arrojado fuera de Jerusalén y apedreado hasta morir. Aproximadamente 2.000 cristianos sufrieron martirio en Jerusalén durante este período. Alrededor de 10 años después, Jacobo, el hijo de Zebedeo y hermano mayor de Juan, fue asesinado cuando Herodes Agripa llegó a ser gobernador de Judea. Agripa detestaba a la secta cristiana de los judíos, y muchos de los primeros discípulos fueron martirizados bajo su gobierno, incluyendo Timón y Parmenas. Alrededor del 54 d.C., Felipe, un discípulo de Betsaida, en Galilea, fue martirizado en Heliópolis, en Frigia. Fue azotado, arrojado en prisión, y luego crucificado. Alrededor de seis años después, Mateo, el recaudador de impuestos de Nazaret, quien escribió el evangelio en hebreo, estaba predicando en Etiopía cuando fue martirizado con espada. Santiago, el hermano de Jesús, administraba la iglesia primitiva en Jerusalén y fue el autor de una epístola que lleva su nombre. A la edad de 94 años fue golpeado y apedreado, y finalmente le sacaron los sesos a golpes con un palo usado para golpear lana. Matías fue el apóstol que ocupó el lugar de Judas. Fue apedreado en Jerusalén y luego decapitado. Andrés, era el hermano de Pedro, que predicó el evangelio a lo largo de Asia. A su llegada a Edesa, fue arrestado y crucificado en una cruz en forma de aspa, dos puntas que estaban puestas en forma transversa en el suelo (de allí el término: La Cruz de San Andrés). Marcos fue convertido al cristianismo por Pedro, y luego transcribió el relato de Pedro sobre Jesús en su evangelio. Marcos fue arrastrado hasta morir por la gente de Alejandría frente a Serapis, su ídolo pagano. Al parecer Pedro, fue condenado a muerte y crucificado en Roma. Jerónimo afirma que Pedro fue crucificado al revés, por pedido propio, porque decía que no era digno de ser crucificado de la misma manera que su Señor. Pablo sufrió en la primera persecución bajo Nerón. La fe de Pablo era tan firme frente al martirio que las autoridades le llevaron a un lugar privado para su ejecución con espada.

Alrededor del 72 d.C., Judas, el hermano de Jacobo, comúnmente llamado Tadeo, fue crucificado en Edesa. Bartolomé predicó en varias ciudades y tradujo el Evangelio de Mateo al lenguaje de la India. Fue golpeado cruelmente y luego crucificado allí por idólatras. Tomás, llamado Dídimo, predicó el Evangelio en Partos e India, donde provocó la ira de los sacerdotes paganos, quienes lo martirizaron atravesándolo con una lanza. Lucas fue el autor del evangelio de su mismo nombre. Viajó con Pablo a través de varios países y se cree que fue ahorcado en un árbol de olivo por sacerdotes idólatras en Grecia. Barnabás, de Chipre, fue asesinado alrededor del 73 d.C.; no se conocen muchos detalles. Simón, apodado Zelote, predicó el Evangelio en Mauritania, África, y hasta en Inglaterra, donde fue crucificado cerca del 74 d.C. Juan, “el discípulo amado”, era el hermano de Jacobo. De Éfeso fue enviado a Roma, donde se afirma que fue arrojado en un caldero de aceite hirviendo. Escapó de milagro sin ser herido. Después, Domiciano lo desterró a la Isla de Patmos, donde escribió el Libro del Apocalipsis. Fue el único apóstol que escapó de una muerte violenta.

La persecución cristiana no desaceleró el crecimiento de la fe cristiana durante los primeros siglos después de Cristo. Aún cuando sus líderes tuvieron muertes horribles, el cristianismo floreció por todo el Imperio Romano. Este registro histórico de martirio es una evidencia clara a favor de la absoluta verdad de la Fe Cristiana que está basada en eventos históricos y en el testimonio vivo de sus mártires. Por supuesto, el martirio en sí mismo no es exclusivo del Cristianismo; mucha gente a través de la historia ha estado dispuesta a morir por sus creencias. Lo que hace que el martirio de los autores del NT sea especial es que estos hombres mantenían su posición al conocer la verdad de sus relatos escritos porque eran testigos de primera mano o registraban los hechos directamente de los testigos de la vida, muerte y resurrección de Jesús.

Es probable que los secuestradores suicidas del 11 de Septiembre, hayan creído sinceramente en la razón por la que morían, pero no estaban en una posición de saber si sus creencias eran absolutamente verdaderas porque no eran testigos oculares de lo que creían. Los secuestradores pusieron su fe en tradiciones religiosas, transmitidas a través de muchas generaciones. No murieron sabiendo que era una mentira; murieron ignorando que era una mentira.

En contraste, los mártires del NT estaban en una posición de conocer la verdad. Fueron testigos oculares de eventos históricos que ellos registraron e interactuaron con el Cristo resucitado. Ellos vieron lo que afirmaron ver; así de simple. Ellos sabían que su testimonio era real. Aún así, estos hombres permanecieron fieles a su testimonio, aún encarando muertes brutales en manos de sus perseguidores, a pesar de haber tenido la oportunidad de arrepentirse y retractarse de sus relatos. ¿Por qué estos hombres estarían dispuestos a morir por una mentira? No tenían nada que perder si mentían y obviamente todo que perder si decían la verdad.

Estos hombres que estuvieron dispuestos a sufrir persecución y a morir de formas crueles y dolorosas en defensa de las Escrituras, ¿serían capaces de corromper esas mismas Escrituras? Es una locura; si ellos corrompieron las Escrituras, o permitieron que otros las corrompieran, eso significaría que sufrieron y murieron por lo que sabían que era una mentira.

jueves, 31 de agosto de 2017

La veracidad de la Biblia Parte IV

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Biblia King James
Publicada en 1611, fue la versión autorizada de la Biblia en Inglaterra, traducida de los originales hebreo y griego al inglés a petición del Rey James I de Inglaterra. Para la época, existían otras versiones en inglés de la Biblia. Pero al Rey James no le gustaba la traducción más popular, la Biblia Genova, ya que sentía que algunas de las notas al margen motivaban a desobedecer a la realeza. Así que cuando un estudioso puritano, el Dr. John Reynolds, sugirió en 1604 durante una conferencia de obispos y teólogos en el Palacio de Hampton Court, una nueva traducción al inglés, el Rey James estuvo totalmente de acuerdo. En junio de 1604, 54 de los mejores estudiosos y lingüistas ingleses formaron seis paneles para traducir los libros del AT y del NT y la Apócrifa (la Apócrifa no fue incluida en las ediciones tardías) al inglés. A pesar de que el Rey James estuvo de acuerdo con la traducción y sus traductores la dedicaron al gran y poderoso príncipe James, la versión del Rey James nunca fue oficialmente reconocida por el rey, ni tampoco fue autorizada y su lectura era solo permitida en las iglesias. A pesar de esto, pronto remplazó tanto la Biblia de los Obispos como la Biblia Génova en popularidad y se convirtió en el texto principal para la lectura privada.

De los 54 hombres escogidos para la traducción de la Biblia King James, solo 47 terminaron el proyecto de más de siete años, que fue hecho bajo estrictas reglas de traducción. Los traductores eran estudiosos expertos en los idiomas bíblicos y además convencidos de la confiabilidad y autoridad de las Escrituras. El Dr. Henry M. Morris, presidente del Instituto de Estudios de la Creación, dijo de estos hombres: “Es casi seguro que ningún equipo de estudiosos de la Biblia, en ninguna época, ha estado más preparado para ese trabajo como el equipo de traducción de King James”.

La planificación del proyecto de traducción estipulaba que los traductores se dividirían en seis paneles, a cada panel se le daban ciertos libros de la Biblia para ser traducidos. Luego que las traducciones eran terminadas, un comité de 12 (2 traductores de cada uno de los seis paneles) revisaban la obra basándose en una serie detallada de reglas establecidas para asegurarse que las excentricidades personales del traductor o sus prejuicios políticos no influyeran en esta versión.

La Biblia King James fue desarrollada para ser leída en los servicios en las iglesias; a la luz de este propósito, los traductores dieron atención al ritmo y a la puntuación, para proporcionar al texto una calidad oral fresca que ninguna otra traducción había logrado hasta el momento. Estos hombres estuvieron tan dedicados a traducir la Biblia al lenguaje común del pueblo que incluyeron lo siguiente en el prefacio a la Biblia titulado, Los traductores al lector: “Traducción es la que abre la ventana, para dejar entrar la luz; que rompe el cascarón, para que podamos comer la semilla; que mueve la cortina, para que podamos ver el Lugar Santísimo; que remueve la cubierta del pozo, para que podamos venir a las aguas, así como Jacob movió la piedra de la boca del pozo, para que los rebaños de Labán bebieran”.

El esfuerzo de la traducción de la versión de King James fue basado principalmente en la Biblia Bishop, pero los traductores usaron también las Biblias Tyndale, Mathew, Coverdale, Great y Génova. Ya que muchos de los traductores eran también versados en hebreo y griego también pudieron referirse al texto Masorético (Antiguo Testamento Hebreo) y a la Septuaginta (traducción al griego de las Escrituras Hebreas) durante su obra. Si todas las Biblias mencionadas aquí fueran trazadas a sus orígenes llegaríamos directamente a los manuscritos hebreos y griegos del AT y del NT que existen hoy día.

Ya que sus traductores buscaban perfección, belleza, poder y fidelidad literaria a los textos hebreo y griego, la Biblia King James ha pasado a la historia como una de las versiones más amadas a través de los siglos. De hecho, no tuvo rival por los primeros 250 años. En 1881, 50 estudiosos desarrollaron una Versión Inglesa Revisada y dijeron lo siguiente acerca de la versión King James: “Hemos estudiado esta gran Versión cuidadosa y minuciosamente, línea por línea; y mientras más la estudiamos más admiramos su simpleza, su dignidad, su poder, su alegre expresión, su fidelidad en general, y no podemos dejar de mencionar, las cadencias musicales y la felicidad de su ritmo”.

La Biblia King James aún se encuentra en muchos hogares e iglesias hoy día, y es prueba viviente de que la belleza de la Palabra de Dios ha sido guardada a través de los siglos.

Rollos del Mar Muerto
Los Manuscritos del Mar Muerto cuentan una historia asombrosa y, lo que es más importante, son evidencia objetiva de la veracidad de la Biblia. ¿Qué debemos saber de estos importantes documentos?

Los Rollos del Mar Muerto han sido llamados el mayor descubrimiento de manuscritos de los tiempos modernos.

El primero de ellos fue encontrado accidentalmente en 1947 cuando un joven pastor beduino lanzó una piedra en una de las cuevas de los acantilados del Mar Muerto en el área de Qumrán y escuchó el sonido de una vasija quebrándose. Este pastor de ovejas llamó a otros beduinos para investigar y descubrió que en la cueva había varias vasijas con rollos adentro; entre todos sacaron los rollos y los llevaron a Belén para confirmar su autenticidad. Un anticuario llamado Kando les aseguró que los rollos eran auténticos y compró cuatro de ellos por $150 dólares para luego vendérselos al arzobispo Samuel, entonces encargado del monasterio ortodoxo sirio de San Marcos en Jerusalén.

Luego, ignorando el verdadero valor de su descubrimiento, los beduinos le vendieron otros tres rollos a otro anticuario por un precio similar.

Fueron descubiertos entre 1947 y 1956 en once cuevas a lo largo de la costa noreste del Mar Muerto. Esta es una región árida, 21 km al este de Jerusalén y 397 metros debajo del nivel del mar. Los Rollos del Mar Muerto comprenden los restos de entre aproximadamente 825 y 870 rollos, representados por decenas de miles de fragmentos. Los rollos están hechos en su mayoría de pieles de animales, pero también de papiro y uno de cobre. Están escritos con una tinta a base de carbón, de derecha a izquierda, sin puntuación, excepto por una sangría ocasional en los párrafos.

Los Rollos del Mar Muerto pueden ser divididos en dos categorías -- bíblicos y no bíblicos. Han sido descubiertos fragmentos de cada libro del AT (canon hebreo), excepto del libro de Ester. Ahora, identificados entre los rollos, existen 19 fragmentos de Isaías, 25 fragmentos de Deuteronomio y 30 fragmentos de los Salmos. El rollo de Isaías, virtualmente intacto, contiene algunas de las más primordiales profecías mesiánicas. Es 1.000 años más antiguo que cualquier copia previamente conocida de Isaías.

Adicionalmente a los manuscritos bíblicos, hay comentarios parafraseados del canon hebreo que cubren la Torah, estándares y regulaciones de la comunidad, reglas de guerra, salmos no canónicos, himnos y sermones. La mayoría de los textos están escritos en hebreo y arameo, con unos pocos en griego.

Los Rollos del Mar Muerto parecen ser la biblioteca de una secta judía, muy probablemente los esenios. Cerca de las cuevas, están las ruinas de Qumram, una aldea excavada a principios de 1950 que muestra conexiones tanto con los esenios como con los rollos. Los esenios eran escribas judíos, estrictos cumplidores de la religión, que parecen tener un pensamiento Mesiánico y apocalíptico. Se piensa que la biblioteca fue escondida en cuevas alrededor del comienzo de la primera revuelta judía (66-70 d.C.), a medida que el ejército romano avanzaba contra los judíos.

Con base en varios métodos de fechado, incluyendo carbono 14, paleográfico y de escribas, los Rollos del Mar Muerto fueron escritos durante el período entre el 200 a.C. y el 68 d.C. Muchos manuscritos bíblicos cruciales (tales como el Salmo 22, Isaías 53 e Isaías 61) datan por lo menos del año 100 a.C. Como tales, los Rollos del Mar Muerto han revolucionado la crítica textual del AT. Fenomenalmente, encontramos que los textos bíblicos concuerdan sustancialmente con el texto Masorético, como también con variantes de traducciones del AT.

Los Rollos del Mar Muerto comprenden el más antiguo grupo de manuscritos del AT alguna vez hallado, datando desde el 100 al 200 a.C. Esto es esencial porque ahora tenemos evidencia absoluta que las profecías Mesiánicas contenidas en el AT de hoy (tanto judío como cristiano), son las mismas profecías Mesiánicas que existieron antes del tiempo en que Jesús caminó sobre esta tierra. No hay duda que Jesucristo era el Mesías esperado por los judíos.

Más de 200 fragmentos de los Rollos del Mar Muerto están guardados en el Museo del Santuario del Libro, en Jerusalén. Además, se pueden ver en formato digital en el sitio web Leon Levy Dead Sea Scrolls Digital Library. La entidad encargada del cuidado y el acceso a los rollos es la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Extraordinariamente, el único rollo intacto exhibido en el Santuario del Libro es el “Gran Rollo de Isaías” (1Qls-a), el cual contiene el libro completo de Isaías que leemos hoy (todos los 66 capítulos). Un número de expertos, de varias religiones y disciplinas profesionales, han analizado este gran hallazgo.

El Libro de Isaías fue descubierto en la Cueva 1 en 1947. Fue identificado como el Libro Bíblico de Isaías en 1948, y comprado por la Iglesia Ortodoxa Siria en ese tiempo. Israel readquirió el Gran Rollo de Isaías en 1954 para estudiarlo y preservarlo como un tesoro nacional. Ha sido expuesto como la pieza central de la exhibición en el museo Santuario del Libro desde 1965. Un segundo rollo parcial de Isaías (1Qls-b) fue también descubierto en la Cueva 1, en 1947. Desde entonces, aproximadamente otros 17 fragmentos de escrituras de Isaías han sido descubiertos en otras cuevas en Qumram.

En cuanto al fechado, parece que las piezas del Gran Rollo de Isaías (1Qls-a) han sido fechadas con carbono 14, al menos cuatro veces, incluyendo un estudio de la Universidad de Arizona en 1995 y un estudio en ETZ-Zurich entre 1990 y 1991. Los cuatro estudios produjeron un rango de fechas calibradas entre el 335 y 324 a.C. y el 202 y 107 a.C. También han sido conducidos numerosos estudios paleográficos y de escribas que ubican 1Qls-a aproximadamente en un rango de fechas entre el 150 y el 100 a.C. (Ver Price, Secrets of the Dead Sea Scrolls, 1996; Eisenman & Wise, The Dead Sea Scrolls Uncovered, 1994; Golb, Who Wrote the Dead Sea Scrolls?, 1995; Wise, Abegg & Cook, The Dead Sea Scrolls, A New Translation, 1999).

Los Rollos del Mar Muerto han proporcionado evidencia fenomenal de la credibilidad de las escrituras bíblicas. Específicamente, el casi intacto Gran Rollo de Isaías es casi idéntico a la más reciente versión del texto Masorético del 900 a.C. Expertos han descubierto un puñado de errores de escribas, de ortografía y de tiempos de los verbos, pero nada de importancia.

Los Rollos del Mar Muerto constituyen una poderosa herramienta para responder a críticas textuales de las escrituras bíblicas. Aunque los primeros rollos fueron descubiertos en 1947, no fue sino recientemente que mucha de la investigación y muchas de las traducciones fueron hechas públicas.

Los Rollos del Mar Muerto yacieron intactos en un clima árido, perfecto, por cerca de 2000 años. En 1947, un pastor beduino podría decirse que tropezó con el más importante hallazgo arqueológico de la historia, y luego, un año más tarde, el pueblo judío regresó por primera vez, oficialmente, a su patria como una nación desde el 70 d.C.

Ahora tenemos la mayor certeza de que el AT (Tanakh judío) que leemos hoy, es el mismo que existió entre el 100 y 200 a.C. Esto significa que más de 300 profecías del advenimiento del Mesías en el AT, existían previamente al nacimiento de Jesucristo. Depende de nosotros el determinar qué hacer con esta realidad.

Un hallazgo tan grande no podía pasar desapercibido por mucho tiempo. En 1948, un profesor de la Universidad Hebrea llamado Eliezer Lipa Sukenik supo de los rollos por medio de un anticuario armenio e inmediatamente comenzó a investigar.

Acordó reunirse en secreto con uno de los primeros anticuarios en una zona militar inglesa cerca de la frontera de Jerusalén, y el anticuario llevó un fragmento con el que Sukenik pudo confirmar el valor de los rollos.

“Me temblaban las manos cuando comencé a desenrollarlo. Leí unas cuantas oraciones y vi que estaba escrito en un hebreo bíblico hermoso, un lenguaje similar al de los Salmos, pero en un texto que desconocía. No podía dejar de mirarlo. De pronto, tuve el presentimiento de que el destino me había dado el honor de tener en mis manos un rollo hebreo que nadie había leído desde hace 2.000 años”, escribió el profesor en su diario.

Más tarde (1954), los cuatro manuscritos del arzobispo Samuel, que para entonces se encontraban en una iglesia ortodoxa siria en Nueva Jersey, fueron puestos a la venta en un anuncio del Wall Street Journal y el gobierno israelí los compró por medio de un intermediario americano. Los rollos fueron llevados a la Universidad Hebrea, donde se conservaron y analizaron hasta que en 1965 fueron llevados al Santuario del Libro en Jerusalén que fue construido especialmente con ese propósito.

Los arqueólogos no tardaron en echar a correr la voz de que los primeros siete rollos contenían textos bíblicos y otros escritos antiguos de gran valor, y en Qumrán pronto se hicieron más excavaciones que dieron paso el descubrimiento de muchos otros documentos en 10 cuevas diferentes.

En total, el hallazgo consta de una pequeña cantidad de rollos casi completos y miles de fragmentos provenientes de más de 900 textos escritos en hebreo, arameo y griego.

¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Antes de que se encontraran los rollos, el manuscrito más antiguo que se conocía de las Escrituras hebreas databa del siglo X a.C. —cerca de 500 años después de la época de Moisés. ¿Cómo comprobar la legitimidad de un texto tan antiguo? Una manera de comprobarlo es asegurarnos de la minuciosidad de quien hizo la copia. Nosotros creemos que a los judíos les fue dada la responsabilidad de preservar las Escrituras hebreas y la misma Biblia lo afirma (Rom. 3:1, 2).

Las Escrituras hebreas del AT fueron preservadas por un grupo de judíos llamados “masoretas”, cuyos manuscritos hoy se conocen como Texto Masorético. Los masoretas eran tan meticulosos en su tarea que hacían una copia nueva de la Biblia tan pronto como la anterior se desgastaba y, una vez confirmada su exactitud, destruían la copia antigua. Es por esto que el manuscrito más antiguo conocido es el Códice de Alepo, que data del año 935 d.C.

Los masoretas también recibían el nombre de “contadores” pues uno de sus métodos de revisión era contar las palabras y letras del original y el duplicado para asegurarse de que fuesen idénticos, lo cual hicieron por más de 400 años (desde el 600 hasta el 1000 d.C.).

A pesar de la minuciosidad de estos copistas, no había manera de probar que la copia del 935 d.C. representaba fielmente el manuscrito original antes de que los Manuscritos del Mar Muerto aparecieran.

La mayoría de los expertos concuerda en que los manuscritos datan aproximadamente del 200 a.C. al 68 d.C. —más de mil años antes que cualquier otro manuscrito del AT hebreo conocido— y dada su gran similitud con el Texto Masorético, se consideran prueba objetiva de la fidelidad del texto en que se basa el AT moderno.

En cuanto a la preservación de los manuscritos en Qumrán, todo indica que estuvo en manos de una comunidad judía que se había separado de la rama predominante por voluntad propia (los esenios).

Aunque la calidad y cuidado con el que los manuscritos se conservaron varía de uno a otro, sin duda todos son de gran valor histórico.

Norman Geisler, autor de varios libros sobre la inerrancia bíblica (Inerrancy [Inerrancia], 1978; General Introduction to the Bible [Introducción general a la Biblia], 1986; and From God to Us [De Dios para nosotros], 2012), asegura que los Manuscritos del Mar Muerto son la mejor prueba externa de la exactitud del Texto Masorético y de que la Biblia fue cuidadosamente preservada por cerca de mil años, desde el primer siglo hasta el 900 d.C.

Según Geiser, podemos estar seguros de que los textos utilizados para copiar los Manuscritos del Mar Muerto pertenecen a la misma tradición que los usados para copiar el Texto Masorético, pues la similitud entre los documentos es impresionante considerando la diferencia de antigüedad.

Su semejanza también ha llamado la atención de otros estudiosos, como el experto en el lenguaje hebreo Millar Burrow, quien escribe: “Es asombroso que el texto haya sufrido tan pocas alteraciones en aproximadamente mil años. Como dije en mi primer artículo sobre el rollo: su mayor importancia estriba en que respalda la fidelidad de la tradición masorética” (The Dead Sea Scrolls [Los Manuscritos del Mar Muerto], 1955).

En síntesis, los Manuscritos del Mar Muerto son una prueba objetiva de la autenticidad del Texto masorético que ha servido de base para las copias modernas del AT. Podremos estar en el 2017, pero la exactitud de nuestra Biblia nos permite volver dos mil años atrás y leer lo mismo que está escrito en el rollo de Isaías que el joven pastor encontró cerca del Mar Muerto.

¿Es cierta la Biblia? Los Manuscritos del Mar Muerto son una de las pruebas de que es así.

A diferencia del AT, el NT griego fue preservado a partir de más de 6.000 manuscritos y fragmentos descubiertos en Asia Menor y Egipto que datan del siglo II d.C.

El hallazgo incluye fragmentos del libro de Juan tan antiguos que no sobrepasan la antigüedad de los escritos originales del apóstol ni por una generación.

Tal tesoro de manuscritos, algunos de ellos bastante antiguos, sin duda nos da seguridad de que nuestra versión del NT también es exacta.

Esenios
Los esenios eran un tipo de comunidad judía monástica, que copió y preservó escrituras sagradas en lugares tales como Qumrán, cerca del Mar Muerto, en Israel. Junto con los fariseos y los saduceos, los esenios formaban las tres principales sectas del judaísmo alrededor del primer siglo. Esta identificación proviene de los escritos de Josefo, Filo, Plinio el Viejo, y otros. Al paso del tiempo, el grupo rabínico de los fariseos representó la secta estándar del judaísmo.

Los esenios son más conocidos por su comunidad en Qumrán, donde vivieron aproximadamente desde el 150 a.C. al 68 d.C.

Los arqueólogos excavaron aproximadamente 300 cuevas en el área de Qumrán, descubriendo rollos en once cuevas. Todos los rollos datan entre el siglo III a.C. y el año 68 d.C., cuando el sitio fue abandonado por los esenios debido a la guerra con Roma, y las fechas fueron confirmadas por alfarería, monedas, epigrafía, por lingüística, y por carbono-14. Algunas de las cuevas pueden ser vistas fácilmente desde lejos, inclusive la famosa Cueva 4, la cual era una cueva artificial cavada en el risco, y un cuarto de almacenamiento, donde fueron descubiertos cientos de rollos.

La naturaleza exacta de la comunidad de Qumrán es debatida, aunque la teoría predominante es que fue un asentamiento de esenios. Parte de la evidencia arqueológica que señala una comunidad religiosa incluye las cisternas escalonadas, conocidas como "mikve", las cuales fueron utilizadas como baños rituales judíos. Adicionalmente, el contenido de los rollos es sumamente religioso en naturaleza, y algunos teorizan que allí los esenios copiaban y preservaban rollos, aunque se cree casi unánimemente que la mayor parte de los rollos bíblicos fueron copiados en otra parte y traídos a Qumrán, luego almacenados por los esenios en muchas de las cuevas de Qumrán. Uno de los cuartos, llamado el scriptorium, ha sido interpretado por algunos como el cuarto donde fueron copiados muchos de los rollos. El descubrimiento de tinteros y escritorios demuestra que al menos alguna escritura fue hecha en este sitio.

Las copias de libros bíblicos descubiertas en Qumrán, no solo son anteriores al AT hebreo más antiguo por más de 1.000 años, sino que también demuestran un grado asombroso de consistencia y conservación del texto bíblico; los Rollos del Mar Muerto son casi idénticos al texto masorético y a la Septuaginta; solo existe un número limitado de variantes textuales que no tienen impacto en la teología ni en importantes afirmaciones históricas. Otros textos descubiertos son extremadamente valiosos también, ya que dan información en cuanto a interpretación, vida religiosa, e idioma hebreo.