domingo, 18 de septiembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte IX

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III. Teoría de la Relatividad
La Teoría de la Relatividad, propuesta por el físico judío Albert Einstein (1879-1955) en la primera parte del siglo XX, es uno de los avances científicos más significativos de nuestro tiempo. Aunque el concepto de la relatividad no fue introducido por Einstein, su mayor contribución fue el reconocimiento de que la velocidad de la luz en un vacío es constante y es un límite físico absoluto para el movimiento. Esto no tiene un gran impacto sobre la vida cotidiana de una persona, ya que viajamos a velocidades mucho menores que la velocidad de la luz. Para objetos viajando casi a la velocidad de la luz, sin embargo, la teoría de la relatividad establece que los objetos se moverán más despacio y se acortarán en longitud desde el punto de vista de un observador en la Tierra. Einstein también infirió su famosa ecuación: E = mc2, la cual revela la equivalencia de la masa y la energía.

Cuando Einstein aplicó su teoría a los campos gravitacionales, infirió el "continuum de la curvatura de espacio-tiempo" el cual describe las dimensiones de espacio y tiempo como una superficie de dos dimensiones donde objetos sólidos crean valles y descensos en la superficie. Este aspecto de la relatividad explicó el fenómeno de curvatura de la luz alrededor del sol, predijo agujeros negros, así como también la Radiación de Fondo de Microondas Cósmica (CMB, Cosmic Microwave Background Radiation); éste es un descubrimiento que le deja anomalías fundamentales a la hipótesis clásica de Estado Estacionario. Por su trabajo sobre la relatividad, el efecto fotoeléctrico, y la radiación de los cuerpos negros, Einstein recibió el Premio Nobel en 1921.

Los físicos usualmente dividen la Teoría de la Relatividad en dos partes:
- La primera es la Teoría Especial de la Relatividad, la cual esencialmente trata la pregunta de si la inercia y el movimiento son relativos o absolutos, y las consecuencias de la conjetura de Einstein de que son relativos.
- La segunda es la Teoría General de la Relatividad, la cual principalmente aplica a las partículas a medida que se aceleran, debido particularmente a la gravitación, y actúa como una revisión radical de la teoría de Newton, prediciendo nuevos resultados importantes para cuerpos a gran velocidad y/o muy voluminosos. La Teoría General de la Relatividad reproduce correctamente todas las predicciones validadas en la teoría de Newton, pero amplía nuestro entendimiento de algunos de los principios claves. La física newtoniana había teorizado previamente que la gravedad operaba a través de espacio vacío, pero la teoría carecía de poder explicativo en lo referente a cómo la distancia y la masa de un objeto dado podrían ser transmitidas a través del espacio. La relatividad general resuelve esta paradoja porque muestra que los objetos continúan moviéndose en una línea recta en el espacio-tiempo, pero nosotros observamos el movimiento como aceleración debido a la naturaleza curva del espacio-tiempo.

En años recientes, las teorías de Einstein, de la relatividad especial y de la general, han sido confirmadas como acertadas a un muy alto grado, y los datos demuestran que corroboran muchas predicciones claves. Siendo la más famosa el eclipse solar de 1919, el cual dio testimonio de que la luz de las estrellas es ciertamente desviada por el sol cuando la luz pasa cerca del sol en su camino a la tierra. El eclipse total del sol permitió a los astrónomos (por primera vez) analizar la luz de las estrellas cerca del borde del sol, lo que previamente había sido inaccesible para los observadores, debido al intenso brillo del sol. También predijo la velocidad a la que dos estrellas neutrones, orbitándose una a la otra, se moverán una hacia la otra. Cuando este fenómeno fue documentado por primera vez, la relatividad general comprobó ser exacta con una precisión mayor a una billonésima de 1%, convirtiéndola así en uno de los principios mejor verificados de toda la física.

Al aplicar el principio de la relatividad general a nuestro cosmos, revela que no es estático. En este sentido, Edwin Hubble (1889-1953) demostró en 1928 que el universo se está expandiendo, señalando más allá de la duda razonable que el universo comenzó a existir en un tiempo finito. La interpretación contemporánea más común de esta explicación es que el universo empezó a existir a partir del Big Bang, hace unos 13.7 billones de años. Sin embargo, éste no es el único modelo cosmológico plausible que existe en los ámbitos académicos, y muchos físicos creacionistas, tales como Russell Humphreys y John Hartnett, han ideado modelos que operan en un marco bíblico, los cuales (hasta la fecha) han soportado el examen crítico de los oponentes más vehementes.

Utilizando la expansión cósmica observada conjuntamente con la teoría general de la relatividad, podemos inferir de los datos que mientras más se retrocede en el tiempo, el universo debería disminuir en tamaño de una manera correspondiente. Sin embargo, esto no puede ser extrapolado indefinidamente. La expansión del universo nos ayuda a apreciar la dirección en la cual el tiempo fluye. A esto se le llama la flecha cosmológica del tiempo, e implica que el futuro es (por definición) la dirección hacia la cual el universo aumenta de tamaño. La expansión del universo también da lugar a la segunda ley de la termodinámica, la cual establece que la entropía total (o desorden) en el universo, solo puede aumentar con el tiempo, porque la cantidad de energía disponible para funcionar se deteriora con el tiempo. Por lo tanto, si el universo fuera eterno, la cantidad de energía disponible utilizable para funcionar ya se habría agotado. De allí se concluye que en un punto el valor de la entropía fue de 0 absoluto (el estado más ordenado) y la entropía ha ido en aumento desde entonces (esto es, en un punto el universo estaba completamente "cargado" y ha estado descargándose desde entonces). Esto tiene implicaciones teológicas profundas, porque demuestra que el tiempo mismo es necesariamente finito. Si el universo fuese eterno, la energía termal en el universo habría sido distribuida uniformemente en todo el cosmos, dejando cada región del cosmos a una temperatura uniforme (a muy cerca del 0 absoluto), haciendo imposible todo funcionamiento (y por ende, la vida sería absolutamente imposible).

La Teoría General de la Relatividad demuestra que el tiempo está ligado, o relacionado, a la materia y al espacio, y por esto las dimensiones del tiempo, del espacio, y de la materia, constituyen lo que podríamos llamar un continuum. En otras palabras, ellos deben haber empezado a existir en el mismo instante preciso. El tiempo por sí mismo no puede existir en la ausencia de la materia y del espacio. De esto podemos inferir que la primera causa no-causada debe existir fuera de las cuatro dimensiones del espacio y tiempo, y poseer cualidades inteligentes, personales y eternas, para poder crear intencionalmente el espacio, la materia, y ciertamente, hasta el tiempo mismo.

Adicionalmente, la misma naturaleza física del tiempo y del espacio sugiere un Creador, porque el infinito y la eternidad deben necesariamente existir desde una perspectiva lógica. La existencia del tiempo implica eternidad (aunque el tiempo tiene un principio y un fin), y la existencia del espacio implica infinito (aunque el espacio tiene un principio y un fin). Los seres humanos no conocemos ni el principio ni el fin del tiempo y del espacio, pero los conceptos mismos de infinito y eternidad apuntan a un Creador infinito y eterno, debido a que encuentran su propio estado de existencia en Dios, quien trasciende a ambos y simplemente es.

IV. Argumentos Cosmológicos
La lógica central de los argumentos cosmológicos es resumida por Alan Sandage, ganador del premio Crawford en astronomía y él dice: "Encuentro bastante improbable que tal orden se originara del caos. Tiene que existir algún principio organizador. Para mí, Dios es un misterio, pero es la explicación para el milagro de la existencia, del por qué existe algo en vez de nada"

Los argumentos cosmológicos son una serie de sencillas deducciones que nos ponen a pensar acerca de los orígenes. Si no existiera un Dios, ¿por qué acaso existiría algo? No existe ninguna necesidad. Usted puede imaginarse que nada de nada existió alguna vez. Los filósofos han luchado con el enigma del por qué siquiera existe algo desde el principio de la historia registrada.

Las deducciones alcanzadas por los más importantes filósofos modernos sobre esta pregunta pueden ser formuladas de la siguiente manera:

- Todo lo que existe tiene una explicación de su existencia (en la necesidad de su propia naturaleza o en una causa externa).
- Si el universo existe, entonces tiene una explicación de su existencia, y esa explicación es un ser eterno, personal e inmaterial de inmenso poder (William Lane Craig, Reasonable Faith, tercera edición/Crossway, p. 106).

Esto es denominado "El Argumento de Contingencia", el cual presenta un poderoso argumento preliminar a favor de una Causa trascendente.

Aquí, la mente escéptica quizás debata en contra del fundamento de los argumentos cosmológicos, preguntando: ¿Qué tal si el universo estuvo siempre aquí, auto-existiendo eternamente, de la misma manera en que la mayoría de las personas ven a Dios como auto-existente? Esta es una pregunta justa. Observemos lo que se requeriría si éste fuese el caso, y la evidencia a favor y en contra de esta noción.

Si el universo nunca comenzó a existir, entonces eso significa que el número de acontecimientos en la historia pasada del universo es infinito pero el infinito es solo una idea en la mente, no algo que existe en la realidad. David Hilbert, tal vez el más grande matemático del siglo XX dice: "El infinito no existe en la realidad. Tampoco existe en la naturaleza, ni proporciona una base legítima para el pensamiento racional. El papel que le resta al infinito es únicamente el de una idea" (Sobre el Infinito," en Filosofía de las Matemáticas, ed. Paul Benacerraf y Hilary Putnam/Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1964, pág. 151).

Pero eso implica que, ya que los acontecimientos pasados no son solo ideas, sino que son reales, el número de acontecimientos pasados debe ser finito. Por lo tanto, la serie de acontecimientos pasados dentro del universo no puede remontarse eternamente, sino que el universo debe haber comenzado a existir.

Esta conclusión ha sido confirmada por descubrimientos extraordinarios en la astronomía y la astrofísica. Desde tiempos antiguos, muchos grandes pensadores, como Platón y Aristóteles, asumieron que el universo había existido eternamente en el pasado. Por supuesto, las culturas hebrea y cristiana creían en el relato de la creación presentado en la Biblia, y también existían numerosos relatos de la creación no judío-cristianos, pero siempre hubo individuos y grupos que pensaban que el universo era eterno. Posteriormente al llamado "Siglo de las Luces" en Europa, en el siglo XVIII (cuando muchos en la civilización occidental comenzaron a apartarse del pensamiento bíblico) y mucho más aún, después de la propuesta de la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, en 1859, llegó a ser muy común entre los científicos y profesores universitarios en el Oeste, suponer que el universo había existido eternamente en el pasado.

Este punto de vista fue sacudido fuertemente a comienzos de 1913, cuando los científicos Vesto Slipher, Albert Einstein, y Edwin Hubble descubrieron evidencias convincentes de que el universo se estaba expandiendo. Descubrimiento tras descubrimiento en el siglo XX afirmaban, no solo que el universo se estaba expandiendo, sino que el tiempo, el espacio, la materia y la energía parecían haber tenido un principio en el pasado finito. En 1968 y 1970, Stephen Hawking, George Ellis y Roger Penrose, publicaron trabajos que ampliaron la Teoría de Einstein de la Relatividad General para incluir mediciones de tiempo y espacio, demostrando que ambos tuvieron un principio finito que correspondía con los orígenes de la materia y la energía. Extraordinariamente, su conclusión fue que (causalmente) antes de ese momento, ¡el espacio y el tiempo no existían!

El planteamiento astrofísico “supuestamente científico” declara que el universo comenzó a existir en una gran explosión llamada “el Big Bang”. Según este pensamiento, el espacio y tiempo físicos fueron creados durante ese acontecimiento, así como toda la materia y la energía en el universo. Aproximadamente 11 años de trabajo de los cosmologistas Arvind Borde, Alan H. Guth, y Alexander Vilenkin culminando en el 2003, establecieron que esta conclusión aplica para todas las teorías de origen cósmico para las que exista evidencia observable. Esta es la conclusión de la ciencia moderna. Por lo tanto, como el astrónomo de la universidad de Cambridge, Fred Hoyle, señala, ¡la Teoría del Big Bang requiere la creación del universo a partir de la nada! Esto es porque, a medida que usted retrocede en el tiempo, llega a un punto en el tiempo en que, en palabras de Hoyle, el universo estuvo "encogido hasta la nada" (Fred Hoyle, From Stonehenge to Modern Cosmology/San Francisco: W.H. Freeman, 1972, pág. 36). Por esto, lo que el modelo del Big Bang requiere es que el universo comenzó a existir y fue creado a partir de la nada.

Ahora, esto tiende a ser muy incómodo para el ateo, porque como Anthony Kenny, de la Universidad de Oxford, exhorta: "Un defensor de la teoría del Big Bang, al menos si es ateo, tiene que creer que el universo se originó de la nada y por la nada" (Anthony Kenny, The Five Ways: St. Thomas Aquinas' Proofs of God's Existence/New York: Schocken Books, 1969, pág. 66).

Ciertamente eso no tiene sentido y es absolutamente absurdo y contradictorio. De la nada, nada se origina. Entonces ¿por qué existe el universo en vez de la nada? ¿De dónde vino? Debe existir una causa que originó al universo. Y por la misma naturaleza del caso, esta causa tiene que ser un ser no creado, invariable, eterno e inmaterial, el cual creó el universo. Debe ser no creado porque no puede haber un retroceso infinito de causas, es decir, no puede haber una serie de causas retrocediendo en el tiempo al pasado infinito. Debe ser eterno, y por lo tanto invariable, al menos sin el universo, porque creó el tiempo. Debido a que también creó el espacio, también debe trascender el espacio y por lo tanto, ser inmaterial, no físico.

Esto nos lleva a otro ejercicio lógico del linaje de los argumentos cosmológicos y es "El Argumento Kalam". Este argumento cosmológico es sencillo pero en su forma moderna (como fue desarrollado por el filósofo William Lane Craig), nunca ha sido refutado exitosamente:

Premisa 1: Todo lo que comienza a existir tiene una causa.
Premisa 2: El universo comenzó a existir.
Conclusión 1: Por lo tanto, el universo debe tener una causa (The Kalam Cosmological Argument/New York: Harper & Row, 1979, pág. 63).

En relación a la Premisa 1, note que la noción clásica de Dios no estaría incluida en esta categoría, ya que él nunca comenzó a existir dentro de esa comprensión. Desde ese punto de vista, él es la necesaria "Causa No Causada" del universo que creó el tiempo mismo, y siempre ha existido fuera del tiempo ("eternamente"). El universo, por otra parte, se cree que comenzó a existir en un punto finito en el pasado y esto lo afirma la mayoría de los científicos, tanto seculares como cristianos, ateos y creyentes. Entonces, si el universo comenzó a existir, debe tener una causa.

¿No es increíble que la teoría del Big Bang y los argumentos cosmológicos encajen con lo que los teístas siempre han creído?... que en el principio Dios creó el universo, es decir, los cielos y la tierra (Gn. 1:1). Desde que comenzaron a surgir indicaciones, a comienzos del siglo XX, de que el universo tuvo un principio, se ha hecho intento tras intento para crear una hipótesis de un modelo eterno para evitar las implicaciones metafísicas (sobrenaturales o espirituales) de ello. Algunos de estos intentos incluyen el Modelo Oscilante, el Modelo de Estado Estacionario, y el Modelo de Fluctuación Cuántica del Vacío, todos los cuales han fracasado. Los modelos del "Big Bang", todos los cuales tienen un comienzo en el espacio y tiempo, han llegado a ser aceptados a regañadientes por más del 90% de los científicos, a pesar de sus implicaciones metafísicas inherentes, debido al abrumador respaldo de las evidencias.

En una serie de trabajos que culminaron en el 2003, Arvind Borde, Alan Guth, y Alexander Vilenkin pudieron demostrar que cualquier universo que esté, en promedio, en un estado de expansión cósmica no puede ser eterno en el pasado, sino que debe tener un principio absoluto. Esto incluye todos los modelos del universo que evalúan honestamente los datos disponibles. A este respecto Vilenkin afirma: "Se dice que un argumento es lo que convence a los hombres razonables, y una prueba es lo que se requiere para convencer hasta a un hombre irrazonable. Con la prueba ahora en su sitio, los cosmologistas ya no pueden ocultarse detrás de la posibilidad de un universo de pasado eterno. No existe escapatoria, tienen que enfrentar el problema de un principio cósmico" (Many Worlds in One /New York: Hill and Wang, 2006, pág.176).

El Argumento Cosmológico o argumento de la Primera Causa es un argumento filosófico a favor de la existencia de Dios, el cual explica que todo tiene una causa, que debe haber existido una primera causa, y que esta primera causa no se ocasionó a sí misma (porque es la Causa no causada). Así pues, el Argumento Cosmológico del Kalam es una de las variantes del argumento que ha resultado especialmente útil al defender la posición filosófica de la visión del mundo teísta (que reconoce a un ser supremo).

Los ´argumentos de primera causa´ fueron introducidos por Platón y Aristóteles en los siglos III y IV a.C. Estos argumentos sostienen que todo lo que existe u ocurre debe haber tenido una causa. Así que, si se retrocede lo suficiente en el tiempo, se puede descubrir una primera causa. Aristóteles, un deísta, propuso que esta primera causa fue el creador del universo. Tomás Aquino, un cristiano, luego amplió las ideas de Aristóteles en el siglo XIII d.C. y moldeó el concepto de la primera causa dentro de un marco en el cual la primera causa del universo mismo no fue ocasionada (la Primera Causa es Dios). Basado en un razonamiento similar, el Argumento Cosmológico del Kalam fue desarrollado por filósofos musulmanes en la Edad Media, pero no ha perdido nada de su poder filosófico a través de los siglos. En los últimos años, el filósofo cristiano William Lane Craig ha puesto el argumento Kalam de nuevo en el centro de atención (http://www.leaderu.com/truth/3truth11.html).

Dos argumentos filosóficos distintos son usados en este enfoque:
- El primer argumento afirma que un infinito real no puede existir. Una parte de un conjunto infinito es igual al todo del conjunto infinito, porque ambas, la parte y el todo son infinitas. Imagínese, por ejemplo, una colección infinita de pelotas rojas y negras. El número de pelotas rojas en esta colección es igual al número total de todas las pelotas de la colección, porque ambas son infinitas. Lo mismo aplica para el número de pelotas negras de la colección. De esta manera, el número de pelotas rojas es igual al número de pelotas negras, que es igual a la suma de todas las pelotas rojas y negras. Obviamente, la idea de una colección infinita real conlleva a absurdos. Esto también es verdad para un conjunto de eventos históricos: puede concluirse que la ocurrencia de un verdadero conjunto infinito de eventos teniendo lugar antes de un determinado momento en el tiempo es imposible.

- El segundo argumento afirma que un infinito real no puede ser formado. La historia, o la colección de todos los eventos en el tiempo, es conformada al añadir secuencialmente un evento tras otro. Siempre es posible añadir otro evento a la historia, lo que significa que la historia del universo es un infinito potencial, pero nunca puede ser un infinito real.

Resulta interesante que Craig también alega que la causa del universo tiene que ser un Creador personal porque él dijo: "La única manera de tener una causa eterna pero un efecto temporal parecería ser si la causa es una agente personal quien libremente elige crear un efecto en el tiempo".

La Biblia nos muestra que Dios creó el universo (Heb. 11:3) y que Dios mismo no es una parte física del universo (2 Crón. 2:6) porque es eterno e infinito (Gn. 21:33). La Biblia nos enseña muy claramente que Dios es la Primera Causa no ocasionada, el cual creó el universo por su propia voluntad ya que tiene el poder exclusivo para hacerlo (Sal. 66:7).

El Argumento Cosmológico del Kalam es consistente con el relato bíblico del principio del universo y de la ´Primera Causa´. Sin embargo, es solo uno de muchos indicadores y evidencias que apuntan a la existencia de un Dios Creador, como lo revela la Biblia, y esto lo seguiré demostrando con más argumentos.

jueves, 15 de septiembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte VIII

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PRUEBAS TÉCNICAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Profundizando en las evidencias a favor de la existencia de Dios, tengamos en mente varios elementos con los cuales se puede probar su existencia: causalidad, orden, diseño, instrucciones codificadas, complejidad irreducible, dualidad y moralidad.

A continuación desarrollemos cada uno de ellos:

a. Causalidad
Dios provee la mejor explicación sobre la existencia del universo y de todo lo que hay en él (Heb. 11:3).

* La teoría alternativa es que de la nada se produjo todo por un proceso evolutivo al azar.
* El ateo o el agnóstico podrían decir: ¿Por qué todo tiene una causa?… esto es una justificación inaceptable para la existencia de Dios.

La ciencia debe ser “la búsqueda no influenciada de la verdad” sin preconcepciones filosóficas y debe basarse en hechos; sin embargo, la Teoría de la Evolución (promovida por Charles Darwin) ha ido en contra de la investigación imparcial, estableciendo argumentos sin pruebas contundentes como “verdades irrefutables” y el método científico ha sido desvirtuado por esta corriente de pensamiento.

¿Puede la vida evolucionar al azar a partir de materia inorgánica? De acuerdo con los matemáticos, no.

I. Abiogénesis
El concepto del surgimiento de los componentes de la vida a partir de la no-vida por casualidad aleatoria (por azar) es llamado "abiogénesis." Este concepto es la "historia de la vida" de la evolución darwiniana. Pero ¿cuáles son las probabilidades de que los componentes de la vida se junten por casualidad aleatoria de manera que proporcionen siquiera la posibilidad de la vida?

En los últimos años, científicos han intentado calcular las probabilidades de que un organismo independiente, unicelular, tal como una bacteria, pueda resultar al azar combinando las bases químicas preexistentes.

Harold Marowitz, un físico ateo de la Universidad de Yale, creó modelos matemáticos imaginándose caldos de bacteria viva que fueron sobrecalentados hasta que todos los químicos complejos fueron reducidos a materia prima básica. Después de enfriar las mezclas, Morowitz utilizó cálculos físicos para concluir que las probabilidades de que una sola bacteria se reensamblara al azar son de 1 en 10.100.000.000.000 (Eastman y Missler, The Creator Beyond Time and Space, 76-77).

En respuesta a las probabilidades calculadas por Morowitz, Robert Shapiro escribió: "La improbabilidad involucrada en generar siquiera una bacteria es tan grande, que reduce todas las consideraciones de tiempo y espacio a la nada. Dadas tales probabilidades, el tiempo hasta que los agujeros negros se evaporen y el espacio hasta el fin del universo, no harían ninguna diferencia. Si tuviésemos que esperar, estaríamos verdaderamente esperando un milagro" (Robert Shapiro, Origins - A Skeptic's Guide to the Creation of Life on Earth, 1986, 128).

¿Cómo podemos comprender una estadística tan grande? Bueno, ¡es más probable que usted se gane la lotería cada semana por un millón de años comprando solo un boleto semanal!

La probabilidad de una generación espontánea es aproximadamente la misma que la de un tornado, arrasando a través de un depósito de chatarra, pudiera ensamblar un Boeing 747 utilizando lo contenido allí. Los matemáticos nos dicen que cualquier evento con una improbabilidad mayor de 1 en 1050 se encuentra en el dominio de la metafísica, es decir, es un milagro (Mark Eastman, MD, Creation by Design, T.W.F.T. Publishers, 1996, 21-22.).

En lo referente al origen de la vida, Francis Crick, ganador del Premio Nobel de biología por su trabajo con la molécula de ADN, afirmó en 1982: “Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible para nosotros hoy, solo podría decir que de cierta forma, el origen de la vida parece en este momento ser casi un milagro… tantas son las condiciones que han debido de haberse satisfecho para comenzarla” (Francis Crick, Life Itself -- Its Origin and Nature, Futura, 1982).

"Las probabilidades de producir accidentalmente el código correcto de ADN en una especie o cambiarlo a otra especie viable son matemáticamente imposibles" (J Leslie, "Cosmology, Probability, and the Need to Explain Life," in Scientific American and Understanding, págs. 53, 64-65; E. Ambrose, Nature and Origin of the Biological World, 1982, pág. 135).

Aunque Darwin mismo se enfocó en el origen de las especies, algunos científicos han tratado de aplicar el concepto de la evolución a la primera vida para formar el concepto de la abiogénesis. En 1924, el bioquímico ruso, Alexander Oparin, propuso que células vivas surgieron gradualmente de materia no-viva mediante una sucesión de reacciones químicas. Según Oparin, los gases presentes en la atmósfera de la tierra primitiva, al ser inducidos por rayos u otras fuentes de energía, pudieron reaccionar para formar compuestos orgánicos simples. Estos compuestos pudieron posteriormente autoensamblarse en moléculas cada vez más complejas, como las proteínas. Estas, a su vez, pudieron organizarse en células vivas.

En 1953, Stanley Miller y Harold Urey probaron la hipótesis de Oparin, realizando un experimento que procuró simular las condiciones atmosféricas de la tierra primitiva. En su experimento, se hirvió agua hasta convertirse en vapor en el fondo de un frasco y luego fue pasada por un aparato, combinándola con amoniaco, metano, e hidrógeno. Luego sometieron la mezcla resultante a una chispa de 50.000 voltios antes de enfriarla y recolectarla en el fondo del aparato. Cuando Miller y Urey examinaron la sustancia resultante, parecida al alquitrán, encontraron una colección de aminoácidos que son los componentes de la vida.

Desafortunadamente, el intento de Miller y Urey para demostrar la posibilidad de la abiogénesis (que la vida puede surgir de la no-vida) no simuló honestamente las condiciones de la tierra primitiva. Por ejemplo, el oxígeno estaba evidentemente presente en la tierra primitiva pero la presencia de oxígeno prohíbe el desarrollo de compuestos orgánicos. Aunque requerimos de abundante oxígeno para sobrevivir, nuestros cuerpos también necesitan muchas adaptaciones especiales para manejarlo sin peligro. En los años 1950, investigadores del origen de vida asumieron que la tierra primitiva tenía muy poco oxígeno. Sin embargo, la evidencia geológica ahora sugiere que cantidades sustanciales de oxígeno estuvieron presentes en la atmósfera más primitiva de la tierra. Si los gases que los científicos creen ahora que estuvieron presentes en la tierra primitiva fueran utilizados en la proporción correcta, ninguno de estos aminoácidos sería producido.

Pero supongamos que el experimento de Miller recreó fielmente las condiciones de la tierra primitiva, ¿podría ser validado el experimento? Una importante dificultad adicional es que tales experimentos no pueden producir las clases correctas de aminoácidos. Las conformaciones de aminoácidos existen como isómeros especulares. En otras palabras, hay aminoácidos zurdos (Forma L), así como aminoácidos diestros (Forma D). Los aminoácidos que comprenden las proteínas vivas son de la forma zurda, aunque en simulaciones como la de Miller, se produce una mezcla igual de aminoácidos zurdos y diestros. Todos los mecanismos naturales conocidos, por medio de los cuales son producidos los aminoácidos, producen aminoácidos en aproximadamente la misma proporción de formas diestras y zurdas. Pero supongamos que fuera descubierto algún mecanismo naturalista que pudiera verdaderamente segregar las formas zurdas necesarias para la vida. Todavía permanecería sin explicación cómo los aminoácidos de forma L llegaron a ordenarse correctamente con los enlaces apropiados (enlaces peptídicos) para formar las proteínas. Las probabilidades en contra de obtener siquiera una sola proteína a partir de una sopa primordial, hecha exclusivamente de aminoácidos de forma L, todavía serían sumamente altas.

Pero supongamos que no solo se descubrió un mecanismo naturalista que podría segregar las formas zurdas necesarias para la vida, sino que también se descubrió una sopa que posee una capacidad especial para formar proteínas. Para formar una célula viva se requiere de cientos de proteínas especializadas que necesitan ser coordinadas de manera precisa. También necesitaríamos producir ADN, ARN, una membrana de célula, y una cantidad de otros compuestos químicos (sin mencionar arreglarlos en sus lugares correctos para realizar sus respectivas funciones).

Claramente, para conseguir una célula viva del experimento de Miller-Urey por procesos materialistas no guiados se requiere que improbabilidades se amontonen sobre improbabilidades. Por esta razón, Dean Kenyon concluye correctamente: "Es un problema enorme, cómo podría usted juntar en un volumen diminuto y sub-microscópico del océano primitivo todos los cientos de diferentes componentes moleculares que usted necesitaría para establecer un ciclo de autoréplica".

II. Las Leyes de la Termodinámica
El término "termodinámica" viene de dos palabras: "termo," que significa calor, y "dinámica," que significa poder. Por esto, las Leyes de la Termodinámica son las leyes del "Poder del Calor" y son leyes absolutas; por ende, todas las cosas en el universo observable son afectadas y obedecen las Leyes de la Termodinámica.

La Primera Ley de la Termodinámica, comúnmente conocida como la Ley de la Conservación de la Materia/Energía, establece que la materia/energía no puede ser creada, ni tampoco puede ser destruida. La cantidad de materia/energía permanece igual. Puede cambiar de sólido a líquido, a gas, a plasma, y comenzar de nuevo, pero la cantidad total de materia/energía en el universo permanece constante.

La Segunda Ley de la Termodinámica es comúnmente conocida como la Ley de la Entropía en Aumento. Mientras que la cantidad permanece igual (Primera Ley), la calidad de la materia/energía se deteriora gradualmente con el tiempo. ¿Por qué? La energía utilizable es inevitablemente usada para la productividad, crecimiento y reparaciones. En el proceso, la energía utilizable es convertida a energía inutilizable. Por esto, la energía utilizable es irrecuperablemente perdida en forma de energía inutilizable.

La "Entropía" es definida como una medida de energía inutilizable dentro de un sistema cerrado o aislado (el universo, por ejemplo). A medida que la energía utilizable decrece y la energía inutilizable aumenta, la "entropía" aumenta. La entropía es también un indicador de aleatoriedad o caos dentro de un sistema cerrado. A medida que la energía utilizable es irrecuperablemente perdida, el desorden, la aleatoriedad y el caos aumentan.

Las implicaciones de la Segunda Ley de la Termodinámica son considerables. El universo está perdiendo constantemente energía utilizable y nunca ganándola. Debido a esto, se concluye lógicamente que el universo no es eterno y que tuvo un comienzo, por lo cual es  finito; la razón es que el universo tuvo una "entropía cero" (su estado más ordenado posible). Como a un reloj al que se le ha dado toda la cuerda, al universo se le ha estado gastando la cuerda, porque en un punto estuvo completamente cargado y desde entonces se ha ido descargando. La pregunta es: ¿quién le dio cuerda a este reloj?

Las implicaciones teológicas son obvias. El astrónomo de la NASA, Robert Jastrow, comentó sobre estas implicaciones cuando dijo: "Los teólogos, generalmente, están encantados con la prueba de que el universo tuvo un comienzo, pero curiosamente, los astrónomos están disgustados" (Robert Jastrow, Dios y los Astrónomos, 1978, pág. 16).

Entonces, estas evidencias apuntan a que el Huevo Cósmico (el nacimiento de nuestro universo) lógicamente requiere de una Gallina Cósmica (un Diseñador) con la capacidad suficiente para producir todo lo que existe.

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte VII

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Una respuesta a esta pregunta fundamental es un pre-requisito para contestar las otras grandes preguntas de la vida: ¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cumplimos un propósito? ¿Tenemos un valor intrínseco? ¿Qué sucede después de morir?

Como seres humanos, la pregunta “¿existe Dios?” ha estado en muchos de nosotros en alguna etapa de nuestra vida y ahí es cuando los creyentes tenemos la responsabilidad moral y espiritual de responder a todo aquel que demande razón de nuestra fe (1 Ped. 3:15).

Hay personas ateas (que no creen en Dios) o agnósticas (que no creen que sea posible saber si Dios existe) que piden a los creyentes que presenten pruebas científicas de la existencia de Dios. Estas personas no quieren argumentos religiosos, morales o filosóficos sino pruebas científicas; no obstante, ellos mismos no tienen la capacidad de presentar pruebas de la no existencia de Dios.

Si existe un Dios, o no existe un Dios, depende de nuestra habilidad de desmentir a Dios. El peso de la prueba descansa sobre el ateísmo para validar esta posición. En la actualidad, la alternativa común de la Creación Especial a través de un Creador Personal es el Modelo de los Orígenes del Big Bang. Esta es la teoría aceptada hoy en día pero resulta incoherente cómo fue aceptada esta teoría, ya que viola la Ley de Causa y Efecto. Adicionalmente, ya que el movimiento retrógrado es observado en todo el universo, hasta en nuestro propio sistema solar, el Big Bang viola la Ley de la Conservación del Momento Angular (posteriormente se ampliarán estos puntos). Más allá de estas violaciones de las leyes naturales, el Big Bang no es capaz de explicar los "vacíos" y las "agrupaciones" irregulares por todo el universo. Además, la pregunta permanece: "¿De dónde vino el Big Bang?" Esta pregunta permanece sin respuesta, hasta en las mentes de los ateos. Unos cuantos ateos plantean como hipótesis que el universo es eterno, y que solo parece que hubiera tenido un principio. Esto contradice unas cuantas evidencias empíricas y observaciones, así como también viola las leyes naturales.

"¿Existe un Dios?" no es una pregunta difícil. La pregunta que parece más desconcertante es: "¿Por qué estamos determinados en desechar a Dios?" Hay que dar crédito a quien se lo merece. Al parecer, si existiera un Dios, entonces nosotros seríamos sus criaturas, y por lo tanto, tendríamos que rendirle cuentas. Por supuesto, esto no es aceptable para muchos.

Lamentablemente, muchos de los que tienen en poco la existencia de Dios y las evidencias observables en la naturaleza, tienen incidencia en el sistema público escolar y en los medios de comunicación masivos, por lo cual en estos espacios no se exponen todas las alternativas para explicar los problemas de la evolución, el naturalismo y el materialismo. Simplemente se enseña que el Big Bang es un hecho. El resultado es que no somos educados sino adoctrinados según los paradigmas que quieren vendernos como “ciencia”. Desafortunadamente, el resultado final es que se desprecia a Dios y no se establece una moralidad absoluta que rija la conducta humana sino que hay un relativismo moral desastroso que cada día promueve todo tipo de antivalores.

En la sociedad actual, todo, incluyendo los códigos morales y las leyes civiles, son simplemente relativas. "¡La sobrevivencia del más apto!" es el grito de guerra. Nadie se detiene a pensar por qué o cómo se desarrolló la moralidad.

La Evolución es incapaz de explicar el desarrollo del código moral inherente en todos nosotros. La individualidad y el propósito no tienen ya ningún significado; por eso, muchos se comportan como animales irracionales que no tienen autocontrol ni respeto por los demás y siempre buscan su propio bien por encima del bien del otro.

Entonces, volviendo a la pregunta ¿existe Dios?, antes de dar respuesta a la persona que tenga interés en el tema, las preguntas que deberíamos hacerle son: “¿Has pensado realmente en algunas de las evidencias a favor de la existencia de Dios? ¿O estás presuponiendo un mundo puramente naturalista, y cerrando tus ojos a alguna posible evidencia? Si propongo alguna evidencia observable, ¿estás al menos dispuesto a examinarla?”

Si la respuesta es afirmativa, entonces tendrá sentido hablar sobre lo siguiente:

Es lógico que cuando se hace la pregunta “¿existe Dios?”, hay realmente solo dos conclusiones posibles: Dios existe o no existe. No hay punto medio.

En mi experiencia espiritual/moral/filosófica, él ha sido comprobado; por eso, tengo muchas razones para creer y podría enumerar miles de ellas, sacadas de las páginas de mi propia vida, pero eso sería un punto de vista personal ya que son mis vivencias; así pues, en este estudio me he tomado el tiempo y el trabajo para presentar información que espero sea del interés de todos y todas.

Veamos a continuación…

Evidencia observable

No podemos recrear el nacimiento del universo o la formación de la vida primitiva en un laboratorio. Por lo tanto, juntamos la evidencia observable en nuestro mundo y aplicamos nuestras habilidades de investigación para analizar su significado colectivo. Al final, todos necesitamos juntar y examinar la evidencia por nosotros mismos. En última instancia, ya sea formulada como investigación científica o fe puramente espiritual/moral/filosófica, no es un asunto para el laboratorio. Es una decisión personal de investigación, para cada uno de nosotros.

Ahora bien, no se puede probar la existencia de Dios a través de una fórmula matemática o de propiedades físicas, pero vivimos en una era en que la evidencia es observable y razonable:
- El increíble diseño que permea todas las cosas implica un Diseñador.
- Las leyes naturales (de causa y efecto, termodinámica, gravedad, etc.) implican un Dador de la Ley.
- Criaturas personales implican a un Creador Personal.
- Debido a que todo lo que observamos en el universo tiene un efecto, debe haber existido una Primera Causa.

Solo mire a través del telescopio Hubble y eche un vistazo al inmenso cosmos. Vea el monitor de un microscopio electrónico de barrido y profundice en el intrincado mundo de una célula microscópica. Trate de comprender la biblioteca masiva de compleja información contenida en el ADN. Estudie los principios de mecánica cuántica e investigue el mundo de lo extra-dimensional. Revise la naturaleza de su conciencia, subconciencia y estándares de moralidad. Luego, trate de reconciliar todas estas realidades con la teoría de aleatoriedad y caos que se basa en el azar, la casualidad y la suerte (ésta es la Teoría de la Evolución) pero pensar en esta probabilidad es absurdo y contrario a toda lógica.

Ahora tengamos en cuenta más evidencias a favor de un Diseñador…

- Descubrimientos en astronomía han demostrado más allá de la duda razonable que el universo tuvo, de hecho, un principio.
- Avances en la biología molecular han revelado enormes cantidades de información codificada en todas y cada una de las células vivas, y los biólogos moleculares han descubierto miles de miles de máquinas exquisitamente diseñadas a un nivel molecular. La información requiere inteligencia y el diseño requiere un diseñador.
- Los bioquímicos y matemáticos han calculado las probabilidades en contra de que la vida haya surgido naturalmente de la no-vida a través de procesos no inteligentes. Las probabilidades son astronómicas. De hecho, los científicos no están ni siquiera seguros de si la vida pudo evolucionar naturalmente a través de procesos no inteligentes. Si la vida no surgió al azar, ¿cómo surgió?
- El universo está gobernado por leyes naturales. ¿De dónde vinieron estas leyes naturales? y ¿qué propósito cumplen?
- Un Dador de Ley trascendente es la única explicación plausible para un estándar moral objetivo. Entonces, pregúntese a sí mismo si usted cree en el bien y el mal, y luego pregúntese por qué. ¿Quién le dio su conciencia? ¿Por qué existe ésta?
- Gente de todas las razas, credos y culturas, tanto hombres como mujeres, jóvenes y viejos, cultos e indoctos, afirman haber experimentado vivencias más allá de lo físico o emocional (en el ámbito de lo metafísico, místico o espiritual-como se quiera llamar). Entonces, ¿qué se supone que debemos hacer con los relatos observables de sanación divina, respuestas a la oración, y otros fenómenos milagrosos? La ignorancia, la sugestión y la imaginación pueden seguramente haber jugado un papel, pero ¿habrá algo más allá de la mente humana?
- A menos que podamos demostrar que el mundo es capaz de crearse a sí mismo, Dios es la respuesta por defecto. A menos que seamos capaces de explicar satisfactoriamente cómo cada una de las cosas que existen apareció (sin recurrir a una fuerza sobrenatural) y encontrar una evidencia empírica que apoye nuestra conclusión, un Creador es la respuesta por defecto.

Todo espacio, tiempo, materia, energía, leyes naturales, propiedades químicas, fórmulas matemáticas, información orgánica, consciencia, racionalidad, música, etc., son el resultado del Consciente de Algo (la Mente del Creador) o simplemente de sí mismos (un asunto fortuito).

Teísta o ateo… ambos requieren fe. Yo decido poner mi fe y mi razón en el Dios Creador de los cielos y la tierra y tengo miles de evidencias que me dan esta certeza. Si usted no ve ninguna evidencia o no quiere verla, siga leyendo este material y considere las señales que existen en la misma naturaleza para entender los atributos de Dios en cada una de sus creaciones.

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios” (Rom. 1:18-20).

¿De dónde vino Dios?
Algunos dicen: si Dios creó todas las cosas, ¿quién diseñó al diseñador?... en otras palabras, ¿quién hizo a Dios?

Cuando un amigo le preguntó a un niño de cinco años: "¿Quién hizo a Dios?" éste respondió “Dios se hizo a sí mismo”. Por supuesto, el niño no entiende que la autocreación es imposible e ilógica porque se requiere existir antes de la creación para poder realizarla. En contraste, la Biblia ha enseñado por siglos que Dios es eterno y vive en un eterno presente (Sal. 90:1, 2).

Consideremos este punto de vista lógicamente:

- Si alguna vez hubo un tiempo en que no existió absolutamente nada, nada podría existir ahora porque la nada no puede producir nada. Un ejemplo es el número 0, el cual podría ser multiplicado por cualquier número (grande o pequeño) y siempre el resultado es 0. La nada no puede producir nada.
- Algo existe ahora. Por lo tanto, nunca hubo un tiempo en que absolutamente nada existió,  es decir: “siempre hubo un tiempo cuando algo existió”.
- “¿Qué ha existido siempre?” Tenemos solo dos opciones: el universo material compuesto de espacio, tiempo, materia y energía, o un Dios eterno y espiritual, que existe separadamente del universo material y que es autoexistente y autosuficiente porque no depende de nada para existir.
- Algo tuvo que ser eternamente omnipresente (no auto-causado), y el universo mismo no califica; la única conclusión lógica que nos queda es que un Dios espiritual, autosuficiente, existe y ha existido eternamente; él es el principio de todo (por eso es eterno y no creado). Entonces, Dios no puede tener origen o principio; de lo contrario, no sería Dios todopoderoso e infinito y no tendría la capacidad para dar origen a nada.

¿Dónde está Dios?
¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? La mayoría de nosotros hemos pensado en esto en un determinado momento de la vida. La respuesta tiene que ver más con su presencia en nuestras vidas, que con la creencia en su existencia. Queremos saber ¿dónde está Dios cuando sufrimos?, ¿o dónde está Dios cuando pasa algo terriblemente malo en mi vida? Nuestras conclusiones dependen de aquello en lo que confiamos como punto de referencia de la verdad.

¿Cree usted que la Biblia es verdad, y que es lo que afirma ser? Si es así, entonces usted reconoce que es la Palabra de Dios y es el mejor lugar para comenzar a buscar su presencia y su voluntad.

¿Dónde está Dios? Si esta pregunta todavía necesita ser resuelta en su mente, considere la evidencia a favor de Dios en su creación. Gn. 1:1 dice: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” ¿Lo cree? Mire la evidencia a su alrededor. El Sal. 19:1, 2 nos dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios; y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día; y una noche a otra noche declara sabiduría”

Entonces, Dios quiere que sepamos que él existe. ¿Dónde está Dios? Lo vemos en lo que él ha creado.

¿Cree usted que Dios quiere que usted lo conozca? La Biblia dice que sí. Él se revela a sí mismo a nosotros. El Sal. 98:2 dice: “Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia”

En síntesis, Dios se nos revela a través de su creación (Rom. 1:20) y mediante su Palabra  (2 Tim. 3:16), pero especialmente, Dios desea tanto que lo conozcamos que tomó forma humana, en la persona de Jesucristo. Considere estas palabras de Pablo en Fil. 2:6-8: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”

El apóstol Juan nos ayuda a entender que Jesús es el mismo Dios que creó el universo, cuando dice en Jn. 1:1 lo siguiente: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”

Podemos ver la naturaleza y los atributos de Dios en lo que él ha creado; podemos conocerlo cuando leemos su Palabra; podemos verlo en la persona y carácter de Jesucristo porque él vino a ayudarnos a entender a Dios, y para asegurarnos que Dios nos entiende. Jesús declara su existencia y adicionalmente revela la verdad acerca de Dios.

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Jn. 1:18).

La Biblia dice que si nos acercamos a Dios, él se acercará a nosotros (Stg. 4:8).

Todo hombre es pecador y está destituido de la gloria de Dios (Rom. 3:23) pero la Biblia muestra que él anhela perdonarle y restaurarle. Desde Génesis hasta Apocalipsis, observamos una imagen consistente con un Dios que continúa ofreciendo perdón. La Biblia dice que él no desea que nadie se pierda, sino que todos sean salvos (Jn. 3:16, 17). La razón de enviar a Jesús al mundo es para que todos podamos ser salvos y libres del pecado y de la condenación. Las filosofías de los hombres y las religiones nos enseñan que necesitamos ganarnos el favor de Dios pero la Biblia nos dice que el favor de Dios es un regalo (Rom. 6:23). Todo lo que él está esperando es que admitamos nuestra necesidad. Una vez que confesamos nuestros pecados de corazón, tenemos su perdón (1 Jn. 1:9) y comienza en nosotros una nueva vida para seguir las pisadas del Maestro, en obediencia a las leyes de Dios.

sábado, 10 de septiembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte VI


c. Del ateísmo a la fe

El famoso ex-ateo y líder del ateísmo Antony Flew (1923-2010) escribió un libro de la editorial HarperOne (año 2007) titulado “There Is a God: How the World’s Most Notorious Atheist Changed His Mind (Hay un Dios: Cómo el ateo más notorio del mundo cambió su mente); en este libro, él acepta la existencia de Dios y ha sido motivo de controversia entre los ateos en las redes sociales y en internet.

¿Cómo cambió un ateo su férrea convicción sobre la existencia de Dios?
El filósofo británico Anthony Flew es quizás el ateo más conocido de su generación y ha sido catalogado como el filósofo ateo más influyente del mundo; aún más, su nombre y sus postulados han sido citados en clases de filosofía y en universidades para tratar de demostrar la falsedad de la existencia de Dios.

Cuando se dio la noticia de su cambio de opinión muchos no lo podían creer. El 9 de Diciembre de 2004 anunció que ahora cree en la existencia de Dios. Basado sobre su propia investigación científica y académica, Flew expresó que la ciencia apunta a un diseñador inteligente del universo.

Según Flew, la evidencia de la investigación del ADN le convenció que la estructura genética de la vida biológica es muy compleja para haber evolucionado completamente por sí misma y que la teoría Darwiniana explica mucho pero que no puede explicar cómo comenzó la vida.

Antony Flew fue uno de los máximos exponentes del ateísmo en el mundo. Su famoso discurso “Theology and Falsification” (Teología y falsificación) se convirtió en la publicación filosófica más reimpresa en las últimas cinco décadas. Este discurso fue presentado en una reunión en el Oxford Socratic Club (El Club Socrático de la Universidad Oxford, en Inglaterra) que fue presidido por el conocido escritor cristiano C. S. Lewis.

Un artículo de Mark Oppenheimer titulado “The Turning of an Atheist (”El cambio de un ateo”), publicado en noviembre 4 (año 2007) en el New York Times, ha generado discusiones en los medios blog de todo el mundo y sin duda una respuesta apasionada del editor.

Oppenheimer caracteriza a Flew como un viejo hombre senil que es manipulado y explotado por los cristianos evangélicos para sus propios propósitos. No obstante, en su libro, Flew no se declara un cristiano, sino que ahora admite la creencia en “una inteligencia que explica nuestra propia existencia y la del mundo”.

“Estuvimos bastante trastornados y frustrados por este escrito”, dijo Mark Tauber, editor de HarperOne (hablando de Oppenheimer). “Una cosa es reseñar, preguntar y discutir las ideas de un libro, pero Oppenheimer no lo hizo, sino que atacó la integridad nuestra y la de nuestro autor. Parece que él vio esto como oportunidad para hacerse un nombre”

“Antony Flew, de 84 años de edad, tiene una condición conocida como afasia nominal” (que afecta la capacidad para recordar nombres), dijo Tauber. “Oppenheimer tomó ese hecho y saltó de allí a senilidad y después implicó que Flew no escribió el libro”. Tauber precisó que escribir bajo la firma de otro es una práctica presente en publicaciones. También dijo que Flew había repasado a fondo el manuscrito y había firmado como que este escrito representaba exactamente sus opiniones.

HarperOne lanzó una declaración de Antony Flew: “Mi nombre está en el libro y representa exactamente mis opiniones. No permitiré que se publique un libro con mi nombre con el cual no estoy cien por ciento de acuerdo. Necesité que alguien lo escribiera porque tengo 84 años. Ese fue el papel de Roy Varghese. La idea que alguien me manipuló porque soy viejo es exactamente incorrecta. Puedo ser viejo, pero es difícil que alguien me manipule. Éste es mi libro y representa mi pensamiento”.

En un adelanto en Internet de una entrevista que se publicó en la revista Philosophia Christi, el doctor en Filosofía Antony Flew dijo que “tuvo que rendirse ante la evidencia de los hechos”. Según Flew, tales hechos incluyen recientes descubrimientos científicos en los campos de la cosmología y de la física. Además, explicó: “Los hallazgos realizados durante más de cincuenta años de investigación del ADN sirven de base para nuevos y poderosísimos argumentos a favor del diseño”. Declaró también que incluso el “relato bíblico podría ser exacto desde el punto de vista científico”.

d. Politeísmo

El politeísmo es la creencia y adoración de muchos dioses. Típicamente, estos dioses se distinguen por funciones particulares, y a menudo toman características humanas. Como se explicó anteriormente, esto era particularmente cierto en la antigua Grecia y en Roma. En otras culturas politeístas, tales como el antiguo Egipto, los dioses tomaban formas y características de objetos encontrados en la naturaleza, incluyendo árboles, hierbas sagradas, ganado, animales e híbridos de animales y humanos.

La creencia en dioses múltiples es probablemente el resultado de una creencia anterior en espíritus vagamente definidos, demonios, y otras fuerzas sobrenaturales. Estos sistemas de creencias son similares al animismo, la adoración de ancestros, y el totemismo. Sin embargo, en el politeísmo, estas fuerzas sobrenaturales son personificadas y organizadas en una familia cósmica. Esta "familia" se convierte en el núcleo del sistema de creencias de una cultura particular. La familia de dioses era utilizada para explicar fenómenos naturales y para establecer el rol de la cultura en el universo. Típicamente, el número de dioses se expandía a medida que el sistema de creencias de la cultura se desarrollaba, resultando eventualmente en un sistema jerárquico de deidades. Con el tiempo, los dioses menores disminuían en estatus o se desvanecían de un todo.

El politeísmo se extendió por todo el mundo antiguo. Los egipcios tenían un sistema de creencias altamente desarrollado que estaba basado en múltiples dioses. Estos dioses eran la piedra angular de la cultura egipcia y todavía los miramos con curiosidad hoy. Los antiguos griegos también tenían un intrincado sistema de mitos basados en múltiples deidades.

Los dioses griegos a menudo tomaban formas humanas y personalidades, y en muchos casos, interferían directamente con las actividades humanas. Cuando el Imperio Romano conquistó a los griegos, los romanos asimilaron mucho de la cultura politeísta griega. Con el tiempo, a medida que la influencia de Roma se extendió, absorbió a otros dioses de otras culturas que habían conquistado. Además de Egipto, Grecia y Roma, el politeísmo se extendió ampliamente en las culturas antiguas de Asia, África, Europa y de los indios de América.

El politeísmo todavía representa parte del mundo hoy. Con excepción de las religiones monoteístas (que creen en un solo Dios) del Cristianismo, el Judaísmo, y el Islam, la mayoría de las religiones del mundo son abrumadoramente politeístas. El politeísmo caracteriza las creencias del Hinduismo, Budismo Mahayana, Confucionismo, Taoísmo, y Sintoísmo del Este, y también de religiones tribales contemporáneas de África y las Américas. Estas religiones son ampliamente practicadas en todo el mundo y siguen siendo muy populares en sus áreas ancestrales.

Algunas creencias politeístas son populares también en la civilización occidental de hoy. Esto parece ser el resultado del aumento de la inmigración de culturas orientales y de la popularidad predominante del pluralismo de la Nueva Era. A diferencia de las doctrinas cristianas, judías e islámicas, raramente existe una verdad absoluta asociada con el pensamiento politeísta. Las ideas de moralidad (ideas del bien y del mal) son relativas al individuo o cultura y cada creyente es libre de adorar el dios de su elección de la manera que le guste. Como resultado, cada persona es libre de comportarse como lo desee. Aunque los sistemas politeístas proporcionan flexibilidad y una carencia relativista de responsabilidad, a menudo dejan a sus seguidores sin ningún sentido de propósito final y sin ningún prospecto de esperanza eterna. Por otro lado, la fe monoteísta del Cristianismo enseña que la verdad absoluta es una realidad, la humanidad tiene un propósito en la tierra, y la salvación eterna es posible para aquellos que busquen una relación de reconciliación con el único Dios verdadero y todo esto está claramente fundamentado en la Biblia.

Miremos un ejemplo de lo que sucedió en tiempos del apóstol Pablo, quien fuera predicador del evangelio y mensajero de la verdad divina: “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hch 17:22-31). 

viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Cuál es la Verdad? Parte V



EXISTENCIA DE DIOS

a. Ateismo y agnosticismo

Muchos ateos dicen que creer en Dios es un signo de ignorancia, debilidad, incapacidad mental, y otros calificativos similares porque para ellos no existe absolutamente ninguna evidencia de la existencia de Dios. Lamentablemente, también hay muchos ateos que hacen libros, blogs, publicaciones en redes sociales, películas, documentales y un sin número de esfuerzos para desvirtuar la fe en un Ser Supremo. La pregunta es: ¿por qué invertir tanto tiempo y energías en hablar de algo en lo cual no se cree? Si alguien no cree en Dios, es asunto suyo ¿pero cuál es el interés que mueve a estas personas?

No obstante, la Biblia tiene una posición diferente cuando dice: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; no hay quien haga el bien” (Sal. 14:1).

Por otra parte, hay personas agnósticas. El término "agnóstico" se deriva de la palabra griega "agnostos," que significa "no saber". Un agnóstico es aquel que afirma no saber si Dios existe porque no tiene la seguridad o la capacidad de confirmarlo; en otras palabras, para esta persona la existencia de Dios es desconocida y está más allá de la habilidad humana de descubrirla. Entonces, un agnóstico no está comprometido a creer o no creer en la existencia de Dios, por lo cual tampoco considera o busca evidencia observable.

En repetidas ocasiones, el ateo y el agnóstico tienden a defender el relativismo moral y orientan sus vidas sin ninguna preocupación por la responsabilidad final de sus actos.

Ellos pueden ignorar la evidencia de la existencia de Dios; sin embargo, a la luz de los avances científicos en el mundo microscópico solamente, es difícil afirmar que tal evidencia no existe. El hombre se ha tropezado con evidencias innumerables a favor de la existencia de un Diseñador Inteligente (Dios Creador) y en este estudio, el propósito es examinar unas cuantas de ellas.

La existencia de Dios tiene enormes implicaciones para cada uno de nosotros, y la prudencia nos recomendaría hacer una investigación completa de todos los datos disponibles antes de elegir cualquier sistema de creencias para orientar nuestra vida. Entonces, debemos preguntarnos: "¿Cómo sé que lo que creo o lo que pienso es cierto? ¿Cuál es la fuente de mi información? ¿Es mi fuente absolutamente confiable? ¿Qué pasa si estoy equivocado?"

b. Deísmo

El deísmo es la creencia en un ser supremo que permanece desconocido e intocable. Dios es visto simplemente como la "primera causa" y el principio subyacente de racionalidad en el universo. Los deístas creen en un dios de la naturaleza (un creador no interactivo) que permite que el universo se gobierne a sí mismo de acuerdo con las leyes naturales. Como un "dios relojero" que inicia los procesos cósmicos, el universo avanza, sin necesitar la supervisión de Dios. El deísmo cree que leyes precisas y fijas definen el universo como auto-operante y auto-explicativo. Estas leyes se revelan a sí mismas a través de "la luz de la razón y de la naturaleza". En este caso, la confianza en el poder del razonamiento intercambia la fe por la lógica humana.

Miremos algunos ejemplos de razonamiento deísta:

- Dios es identificado a través de la naturaleza y de la razón, no de la revelación o de algún libro sagrado. Los deístas que creen en Dios, o al menos en una esencia divina, siguen unos pocos (si acaso) de los principios y prácticas del Cristianismo, Judaísmo, o de cualquier religión creyente en un Dios personal.
- Algunos deístas creen en Jesucristo, mientras que otros no, pero la mayoría de los deístas estiman las enseñanzas de Jesús como valiosas.
- La Biblia no es aceptada como la infalible Palabra de Dios. Los deístas refutan evidencias de Jesús como la encarnación de Dios en la tierra. Ellos niegan la credibilidad de los escritos de los apóstoles o de cualquier escrito "inspirado por el Espíritu Santo".
- El deísmo no tiene credo, artículos de fe ni libro sagrado. Ni Satanás, ni el infierno existen... éstos son solo símbolos del mal, los cuales pueden ser vencidos a través del mismo razonamiento del hombre.
- El hombre está calificado para decidir qué camino razonable seguir en lo referente a la moralidad. Los deístas se auto proclaman "libres pensadores" (en otras palabras, defienden el relativismo moral).
- Los deístas rechazan revelaciones y visiones. En la vida iluminada de un deísta no hay lugar para milagros o profecías.
- El deísmo no necesita de ministros, sacerdotes ni rabinos. Todo lo que un individuo necesita es su propio sentido común y la habilidad de considerar su condición humana.

Desde la segunda mitad del siglo XIII, el deísmo ha utilizado la ciencia para justificar su postura. Científicos, como Sir Isaac Newton, fueron capaces de idear más y más principios a fin de explicar cómo funciona el universo y todo a nuestro alrededor. Muchos de los misterios que el hombre ha atribuido a Dios, produjeron simples explicaciones mecánicas. El incremento en conocimiento estimuló la disminución de la fe religiosa entre la élite intelectual. Como filosofo y matemático, Descartes redujo a Dios a una "abstracción matemática". La razón empujó a la fe al plano de la mitología y la superstición, mientras que el deísmo rápidamente se deterioró en ateísmo. La ciencia parecía haber entablado el viejo combate de los siglos con la religión para ganar la mente del hombre. La vida se volvió un producto del cambio a ciegas: un juego cósmico del azar desarrollado a través del tiempo (la teoría de la evolución).

La humanidad continúa gastando billones de dólares en investigaciones y en la búsqueda de su origen, tratando de entender el diseño inteligente que hay claramente en la naturaleza pero sin reconocer a un Diseñador divino.

Por otro lado, los físicos están descubriendo un orden inexplicable del cosmos y los psicólogos, que alguna vez consideraron el creer en Dios como una señal de neurosis, están encontrando que la fe religiosa es un elemento poderoso para la salud mental, el cambio de hábitos, la rehabilitación de la drogadicción y el alcoholismo y otros males que han destruido a millones de personas durante décadas. Como el amor, la espiritualidad no puede ser probada intelectualmente ni matemáticamente, pero nuestras emociones nos dicen que existe una dimensión de la vida que trasciende el plano físico y lógico. ¿Cuál es el ingrediente faltante?

El conocimiento y la razón no sirven de nada si no son utilizados sabiamente. La sabiduría es el ingrediente clave que le hace falta al deísmo. Mientras que el hombre trata de alcanzar la erudición, Dios provee una transformación (Rom. 12:2). Al rechazar la fe y la revelación divina de la Biblia, el deísmo desecha la sabiduría (Pr. 2:1-6). Los deístas dudan de la verdadera fuente de todo conocimiento y entendimiento que es Dios (Is. 11:2; Col. 2:2, 3). Al desconectarse del Creador, los deístas "de libre pensamiento" limitan el conocimiento y pierden la oportunidad de conocer de verdad al Dios vivo (Jer. 10:12-14).

El Dr. Gerald L. Schroeder ha publicado artículos en las revistas "Time", "Newsweek", y "Scientific America". Él se maravilla de la sabiduría codificada en nuestro ADN y del vasto consciente humano y afirma lo siguiente: "Existe un brillante diseño en el cerebro, y para crearlo se requiere de la naturaleza de nuestro universo, lo que significa que necesitamos de una fuerza metafísica, un potencial que no está compuesto de tiempo, espacio, ni de materia, que creó el tiempo, espacio, o la materia de nuestro universo. Dios puede ser tocado y conocido" ("The Hidden Face of God–How Science Reveals the Ultimate Truth" por Gerald L. Schroeder, Free Press, 2001 -autor de The Science of God; Genesis and the Big Bang).

Él nunca está lejos de ninguno de nosotros, porque en él vivimos y nos movemos y existimos (Hch. 17:22-27).